Llegó a su final el Carnaval 2007. Los panameños que estuvieron en la fiesta deberán despertar rápidamente del letargo que deja el alcohol y la juerga. Habrá que superar –sin olvidar– los incómodos tranques que increíblemente provocó la Junta del Carnaval de Panamá o lo costosa que resultó para todos los habitantes de la República la fiesta que se organizó solo para los capitalinos.
Por delante queda la aprobación del Código Penal, que tiene contentos a los diputados y a los funcionarios, porque ahora pretenden controlar información de carácter pública, a los periodistas y a los medios de comunicación. Si el Presidente sanciona este proyecto tal como lo han aprobado los diputados, especialmente los de su propio partido, hará trizas otra de sus promesas electorales: “La transparencia en el manejo de la cosa pública es el deber de quien recibe el mandato para gobernar”.
Gústele o no, es responsabilidad de los medios decirle las cosas que no le agrada escuchar. Y esta es una de ellas.
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