FOTODENUNCIA
De paraíso a botadero |
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LA PRENSA|Víctor Arosemena |
JUEGA VIVO | Este tiradero de caliche está en la vía que conduce al puente Centenario, a unas pocas decenas de metros de la desviación que lleva al relleno sanitario de Cerro Patacón. Pero este no es el único botadero, hay al menos 10 a lo largo de la vía hasta la salida hacia Paraíso. La carretera que era un paseo para los ojos y el espíritu, una muestra de las bellezas del país, se ha transformado en un botadero sin orden gracias al eterno juega vivo panameño. ¿A quién le toca poner orden |
Accidente e incidente
8 DE FEBRERO. Con todo respeto pido se considere mi aclaración.Accidentes ocurren inesperadamente o sin provocación alguna, como bien lo anota usted en su entrega.Los que ocurren por negligencia no son accidentes. A esos, razonablemente, los catalogamos como "incidentes". Un accidente puede ocurrir como resultado de un acto de Dios, totalmente inesperado, mas no un incidente.[El lector se refiere a la Fotodenuncia publicada en esta página el 7 de febrero de 2007, sobre los riesgos que los vecinos de las obras de ampliación del Corredor Norte corren al entrar al área de trabajo].
La construcción conlleva actividades especializadas en cada división, de manera que la organización responsable debe tener, no solamente control total de la obra sino que también debe tener un claro entendimiento de la relación que existe entre el ofrecimiento de una estación de trabajo segura para los empleados, y como extensión para todas las personas que circunden en el área y el aspecto legal involucrado.
José Benjamín Paredes,
CSP Seguridad Industrial
De abortos, contradicciones e incoherencias
16 DE FEBRERO. El tema del aborto se ha convertido en uno de los más polémicos y discutidos en nuestros medios. Quisiera añadir unas ideas a esta discusión con unos comentarios acerca del artículo de David García publicado recientemente con el título ‘‘La dignidad del ser humano y el aborto’’ [pág. 13A, edición del 16 de febrero de 2007].El artículo parece ser a primera vista una crítica del aborto y una defensa de la dignidad del ser humano. Antes de entrar a comentar el artículo quisiera indicar que he leído muchas opiniones sobre este tema tanto a favor como en contra y reconozco que en ambos campos se han ofrecido argumentos muy fuertes y persuasivos en defensa de las posiciones pro-vida y pro-elección.
Sin embargo, el artículo de García, que apoya la posición pro-vida, es casi totalmente incoherente.El autor se propone probar la dignidad del ser humano y la incompatibilidad de este concepto con el aborto. Pero lo que nos ofrece está muy lejos de alcanzar ese objetivo. Por mucho que busquemos no encontraremos nada que se parezca a un argumento en su escrito. Lo que sí encontramos es una serie de párrafos inconexos sin ninguna coordinación lógica, varios conceptos oscuros, y una serie de aseveraciones contradictorias.García comienza afirmando que la dignidad del hombre consiste en su capacidad de dirigir su propia vida y que esa dignidad se basa en su forma de ser. Luego nos dice en el mismo párrafo que esa dignidad no depende tanto que de hecho está dirigiendo su propia vida, sino de su modo de ser o de su forma de ser que le lleva a dirigirla.
En ninguna parte del artículo, sin embargo, nos explica ni define en qué consiste el significado deesta frase que repite una y otra vez. En el párrafo siguiente, vuelve a afirmar que la dignidad humana no solo está basada en la capacidad de hecho de orientar su propia vida. Si fuera así, añade, entonces el que duerme, el infante, el que está en coma, no tendrían dignidad. Pero García no revela en ninguna parte de su artículo en qué otra propiedad reside la dignidad humana y se limita a afirmar precisamente lo opuesto a su posición anterior. Es obvio que el autor está muy confundido. En otro párrafo pretende impresionarnos con un vocabulario filosófico-tomista señalando que el hombre es portante de su dignidad en su esencia y posee una sustancia que es solamente un accidente en el tiempo. Sin entrar en tecnicismos, ya que él no se molesta en definir estos términos, basta señalarle que si revisara los textos de Aristóteles y Santo Tomás encontraría que los términos sustancia y accidente son conceptos opuestos en la tradición aristotélica-tomista y que el primero no puede identificarse con el segundo como él afirma en el texto citado.
¿Por qué continuar? Todo el artículo padece de estos defectos elementales de lógica y sintaxis. Es lamentable que los representantes de la posición pro-vida en el tema del aborto tengan un defensor que represente sus ideas de una manera tan confusa.
Roberto Hernández
Profesor de filosofía
16 DE FEBRERO. Nunca había leído un escrito tan superficial, confuso y disparatado como el titulado "Aborto, anticonceptivos y doble moral", [de Ana Melissa Españó] publicado [en la página 12A] en la edición de La Prensa del 15 de febrero de 2007. En primer lugar, las anécdotas utilizadas sobre el fallo Roe vs. Wade son distorsiones acomodaticias de la realidad. En segundo lugar, los argumentos empleados sobre moralidad se convierten en silogismos tácitos del doble discurso de muchas activistas contra el aborto.
En tercer lugar, los valores inculcados a los adolescentes son responsabilidad directa de padres o maestros y cuando las enseñanzas fallan, el Estado debe velar por ofrecer un abanico de alternativas a sus ciudadanos y por la ejecución de medidas de salud pública tendientes a reducir embarazos en adolescentes, abortos clandestinos y muertes maternas. En cuarto lugar, los métodos naturales de planificación familiar tienen los más altos índices de fracasos de todas las estrategias anticonceptivas disponibles; veo difícil, además, que todo joven porte un rosario en una mano, un calendario de días fértiles en la otra y un registro cotidiano de temperatura basal para saber cuándo debe tener relaciones sexuales, seguras para evitar gestaciones, pero peligrosas para adquirir infecciones.
En quinto lugar, el problema de la sexualidad irresponsable no es una situación alarmante en hijos de familias educadas o damas pertenecientes a clubes sociales elitistas (aunque la sociedad se sorprendería del apellido de numerosas niñas que acuden clandestinamente al ginecólogo para inyectarse anovulatorios o terminar con incipientes embarazos) sino de jóvenes procedentes de hogares disfuncionales comandados por madres humildes y pobremente educadas que deben cuidar a múltiples retoños. Finalmente, la articulista dirige sus dardos dialécticos a mi persona de forma disimulada aludiendo injustamente a los "garantes" en esta temática. No señora, la opinión emitida sobre el código machista y religioso es exclusivamente de mi autoría. Por tanto, fue un desatino embarrar a personas respetables en sus descargas emocionales.
Xavier Sáez-Llorens
Médico
Para aclarar el punto
13 DE FEBRERO. Sobre el artículo ‘‘Anas en cuidados intensivos’’ [del Dr. Luis Mon], publicado en este diario el 10 de febrero, me referiré solamente al tema de la externalización que señala.
1- El tema de la externalización de las farmacias no está relacionado con la creación de la Anas. El grupo de garantes ha dejado muy claro, que de darse esto sería como excepción y no como norma, además debe instalarse después de tener todos los controles posibles, para evitar fraudes.
2- Las externalizaciones en los casos del Ministerio de Obras Públicas, Fondode Inversión Social y los municipios son situaciones muy diferentes.
3- En el caso de la Caja [de Seguro Social] se ha externalizado servicios específicos, como excepción y no como norma. Esto con respecto a los casos con que usted hizo comparación de la externalización.
Con respecto a lo que de manera atrevida usted señala "la amenaza de nuestros fueros y privilegios", le aclaro, en caso que desconozca la historia del acontecer del sector público de salud:
1- La estabilidad en el sector salud, fue creada como una medida de despolitización, por los abusos cometidos por los políticos en el poder en diferentes gobiernos. En la Ley del Seguro Social existen los mecanismos para sancionar al funcionario del sector salud y administrativo que no cumple con sus responsabilidades.
2- La antigüedad y experiencia que se adquiere tienen un valor, y no es un privilegio. Lo que no existe son los parámetros para medir la productividad y la rendición de cuentas, que hemos estado proponiendo y esa productividad debe ser premiada con incentivos y de esta manera se hace la diferencia de los llamados incentivos perversos.
Lo que nosotros no podemos permitir, es que basados en la eficiencia se abuse del recurso humano, que no tenga derecho a prestaciones económicas, estabilidad, etc. Personalmente nunca he entendido como la Caja de Seguro Social ayuda a financiar una institución, que en su gestión deja abierta la posibilidad de que no se pague las cuotas obrero patronales del Seguro, (como se ha estado haciendo), debilitando de esta manera el sistema de pensiones de la institución.
Una contradicción incomprensible. Dr. Mon, tengo entendido que usted no sólo es el jefe de cirugía del hospital San Miguel Arcángel, sino también tiene el contrato de una empresa para externalizar servicios de cirugía, y del cuarto de urgencia, lo cual consiste en un choque de intereses que impide su opinión imparcial.
Soy un convencido de que con el sistema de nombramiento actual, donde se reconocen las prestaciones económicas, la estabilidad, pero implantando rendición de cuentas, medición de productividad e incentivos a éstos, podemos tener óptimos niveles de atención.
Dr. Carlos David Abadía Abad
Miembro de la Comisión de Garantes
No hay diagnóstico, no hay cura
1 DE FEBRERO. Como médico con 40 años de trabajo, considero que la crítica situación del sector salud debería conocerse con detalles para manejarse adecuadamente en busca de proveer atención de buena calidad, impedir que los usuarios abusen del sistema y conseguir que el Gobierno cumpla su obligación de proporcionar los recursos necesarios para una gestión de excelencia.
La realidad actual no se conoce, cada quien opina lo que cree y muchos defendiendo espacios e intereses. En base a mi experiencia recomiendo hacer un diagnóstico para establecer cuál es la situación real. Tenemos casi 902 facilidades sanitarias, de las cuales 42 son hospitales con 7 mil 500 camas, que requieren 350 millones de dólares para funcionar adecuadamente, pero nadie, nadie quiere tocar este tema. Un importante porcentaje de usuarios abusa del sistema sin que nadie lo corrija. Pero, sobre todo, los gobiernos no quieren aceptar su obligación de garantizar una buena atención de salud y ahora están promoviendo una nueva entidad, para que con recursos de la CSS [Caja de Seguro Social] y con —teóricamente— recursos de nuevos impuestos (algo muy difícil y complejo) mejorar la atención de salud.
El sistema está en cuidados intensivos. ¿Qué hacemos los médicos para curar a un enfermo tan grave como este? Lo primero es hacer un diagnóstico, y esto no se ha hecho nunca. Sin esa información es muy poco lo que puede hacerse para curar a nuestro enfermo. No es necesario crear otra entidad que atienda o dirija la atención de salud. Lo que hay que hacer es conocer las fallas del Ministerio de Salud y de la CSS y hacer los ajustes necesarios para eliminar la ineficiencia.No a una nueva entidad, sí a lograr la eficiencia y la excelencia. Solo cuando necesitemos de un manejo médico-quirúrgico de calidad y no lo tengamos entenderemos que esta nueva autoridad, per se no cambiará la actitud de los actores involucrados, solo porque los garantes (personas muy capaces) lo proponen.
Carlos A. Pareja
Médico
Valor real
17 DE FEBRERO. Periodista [Lina Vega] Abad, la felicito por su recuento sobre el "carnavalazo" en torno a la reforma penal. El 13 de febrero, el diputado Raúl E. Rodríguez publicó en La Estrella de Panamá el artículo "El proyecto de Código Penal no está escrito en piedra".
El último párrafo decía: "Esa es la visión del siglo XXI que tenemos en la Asamblea Nacional, así es que ya no hablemos más de "madrugonazos" ni de "carnavalazos", y menos de "cuaresmazos", pues la Ley se aprobará cuando se agoten los debates y se logre mejorar, al máximo, el proyecto".
Tras lo ocurrido, uno se da cuenta de cuánto valen las promesas de los honorables diputados.
Pedro Sittón
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