| DESARROLLO.
¡Estabilidad o muerte!
Vladimir Gessen
No existe desarrollo sin estabilidad. La "revolución dentro de la revolución" fue un concepto superado porque era imposible el desarrollo mientras durara la inestabilidad. Los dirigentes rusos pronto lo comprendieron y se fueron al extremo de la estabilidad estalinista, la dictadura. Además, se ocupó de eliminar a quien defendía la "revolución permanente": León Trotsky.
China tuvo que salir de la "revolución cultural", otra revolución dentro de la revolución, para emprender las vías de desarrollo y prosperidad, "purgando" y condenando a quienes la habían propiciado, incluyendo al propio Mao y a la "banda de los cuatro" entre quienes estaba la esposa del líder chino.
El progreso económico y social que le proporcione bienestar a todos, se fundamenta en la seguridad nacional, en la solidez institucional, en el crecimiento económico y en la cohesión social y estas no son posibles sin estabilidad.
Hugo Chávez habla de extirpar la corrupción y de ser eficientes. Pues bien, un generador de corruptelas es la inestabilidad por cuanto muchos funcionarios roban porque no saben "si la cosa va a durar". Ser eficientes es imposible sin estabilidad dado que se niegan los planes a largo plazo.
Si observamos al mundo nos daremos cuenta que en los países exitosos y productivos existe estabilidad. La cual va creando confianza, transparencia y compromiso social. Confianza para trabajar e invertir y creer en el proyecto de país que se desea, transparencia en la gestión pública que coadyuva para combatir a la corrupción y compromiso social del Gobierno hacia la gente y viceversa.
Una de las grandes fallas del neoliberalismo fracasado en la América Latina fue la desestabilización que produjo. La revolución anti neoliberal igualmente se estrellará si no origina estabilidad.
Hugo Chávez con el triunfo electoral del 3 de diciembre logró estabilidad política, y cuando todos pensábamos que la nación se encaminaría hacia estadios superiores de desarrollo a través del socialismo del siglo XXI, el presidente comenzó una diatriba con diferentes sectores sociales, políticos y económicos. Ni siquiera su partido político MVR, se salvó. Junto a los otros partidos que lo han sustentado les movió el piso. En el campo militar introdujo la noción que ser institucional es ser "rojo, rojito" o "revolucionario", llegando al extremo de hacer de una consigna política, "Patria, socialismo o muerte" el leit motiv de la Fuerza Armada, negando los principios castrenses señalados en la carta magna.
Estas circunstancias han introducido una inmensa desestabilización.
Conociendo al presidente y su trayectoria como estratega exitoso, y en pleno conocimiento como estudioso de las ciencias políticas de lo planteado, solamente nos queda pensar: O esta vez se equivocó o la "desestabilización de Estado" suscitada es una táctica para que los enemigos del proceso salgan o irrumpan en asonada, convencido de que podrá abatirlos. En ambos casos, el riesgo es alto.
El autor es psicólogo y comunicador
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