LA FIESTA DESDE ADENTRO
Relatos del carnaval
LA PALMERA DE LA MENSAJERÍA. "La gente ahora es muy fresca", se quejó Chola, apenas ingresó a su casa tras volver de acomodar el péndulo en el árbol más longevo del parque Porras. "Qué bárbaro, el parque tenía un intenso olor a orina", agregó. Con exactitud matemática sentenció: "Una persona pierde alrededor de 45 horas por año en el baño. ¿Cómo puede ser que, con semejante tiempo, la gente no lo tenga para llegar a un baño?".
Su hermana menor, aún resentida porque Chola no hizo público su pronostico sobre cuál tuna ganará en Las Tablas, le entregó un pasaje de bus para que despeje el living principal de la casa familiar. "Vete y disfruta", le dijo con cara de pocos amigos. Chola, a pesar de las sospechas, aceptó el convite de su parentela y se embarcó en un bus hacia La Palma, a solo media hora de la ciudad tableña. No bien se bajó del bus en el pueblito, comenzó a dar cátedra: "Antes de que se construyera la iglesia, en ese lugar había una palmera de 29 metros de alto", explicó.
"Era tan flexible que la gente la usaba cómo catapulta para mandar por aire la correspondencia a Las Tablas", reveló. Un paisano del lugar, carnicero retirado, no quiso ser menos. "Esa palmera la cortó un amante desquiciado que se enteró de que su novia le enviaba regalos, por esa vía, a un amante que tenía en el otro pueblo", dijo. Chola, que de La Palma sabía poco, no le respondió
.Santiago Fascetto
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