| MERCADOS.
Basura y mal olor, un estigma en Abastos
A pesar de que se aumentó el número de aseadores, arrendatarios y productores siguen arrojando la basura.
| LA PRENSA/Víctor Arosemena |
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| CÍRCULO VICIOSO. Los administradores se quejan de que se limpia, y a la hora todo vuelve a estar sucio. 809420 |
José Quintero De León
jquintero@prensa.com
Fino Pinto, dueño de una abarrotería en Santa Ana, tuvo que regresar al Mercado de Abastos, en Curundú, por unos plátanos que le exigían sus clientes. No lo pensó dos veces y regresó topándose con un embudo de automóviles difícil de salvar, por lo estrecha de su única vía de acceso.
Lo que más disgustó a Fino Pinto fue el cuadro de inmundicia que encontró. En el área de los plátanos, los había tirados por toda la calle, aplastados, podridos... Más allá, pasó frente al sector del maíz, donde encontró otro "patacón" de capullos, barbas y mazorcas aplastadas en derredor.
Igual, en el área de las naranjas y, como remate, un vertedero nauseabundo, donde jugueteaban ratas y cucarachas.
Incultura o costumbre
Gaspar Chong, administrador del Mercado de Abastos, dijo que su oficina mantiene una guerra diaria contra la basura. "Hemos reforzado el personal de aseo y la recolección de desechos orgánicos para evitar acumulaciones, pero admitió que por su naturaleza un mercado agrícola genera abundantes desperdicios".
Pero aun así, advirtió, es inaceptable que los productores y arrendatarios que los producen no los recojan y ordenen para mantener la limpieza. Esto lo aseguran Eliécer Chérigo y Lucy Peralta, del equipo de aseo.
Ellos sostienen que es cosa de educación, de cultura, y que si no cambian de hábitos, el mercado nunca tendrá la imagen de limpieza que debe.
Chong señala que la administración de Mercados programa una limpieza general cada tres meses y una fumigación semanal contra los mosquitos. Se ha traído un cargador Case para mejorar la recolección de unas 80 a 90 toneladas diarias de desechos, pero aun así, unas horas después se repite el caos sanitario.
El mercado cuenta con 10 inspectores que se turnan para fiscalizar el orden y la limpieza en los 800 puestos del mercado. "La seguridad ha mejorado, pero mientras seamos vecinos de Curundú, ese problema no se resolverá", indicó. El muro que divide el mercado de la barriada de emergencia refleja boquetes por donde siempre se cuelan elementos de mal vivir.
La diferencia se nota
Pero en el Mercado de Abastos hay una isla que refleja todo lo contrario y es el mercado EMEX, de unos 50 productores y mayoristas de Chiriquí y otras provincias, quienes parecen tener otra cultura y costumbres. Allí todo huele bien y está limpio, además hay orden gracias a que la Asociación de Distribuidores de Productos Agrícolas trabaja por una buena salud y ambiente.
Ellos se quejan de que el techo es una coladera en época de lluvias y que los drenajes se tapan e inundan, lo que pone en peligro los productos agrícolas que deben mantenerse en buenas condiciones sanitarias.
Al igual que ellos, Sergio Felipe, cuyo puesto de verduras está frente al EMEX, dice quea la administración le falta carácter para "poner en cintura" a la gente del mercado. "Hay que multar a los ‘cochinos", obligar a que se haga limpieza [profunda] cada tres meses, ya que solo son superficiales.
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