| VIGILANCIA. MIL AGENTES DE SEGURIDAD CUIDAN LA VÍA TRANSÍSTMICA Y SUS ALREDEDORES.
Un domingo en el ‘culecódromo’
La revisión para entrar a la ruta del Carnaval fue más estricta después del homicidio de ayer sábado.
‘El lunes y el martes son los días de más problemas. La gente ya tiene dos días de estar tomando’: Miranda.
| LA PRENSA/Maydée Romero |
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| MOJADERA. En medio del agua y la saltadera hay agentes de seguridad encubiertos.809615 |
Rosalía Arosemena A.
rarosemena@prensa.com
Al inicio de la ruta del Carnaval –a la altura del Grupo Mon en Transístmica, entrando por la Vía Fernández de Córdoba– está el culecódromo, término que combina la palabra culeco (mojadera) y dromo (lugar). En este espacio de diversión y mojadera hay 10 carros cisterna.
Desde las 7:00 a.m., unos 40 agentes de seguridad, entre oficiales, policías y cadetes están apostados en todo el perímetro, pero no es hasta las 10:30 a.m. que ponen en práctica sus funciones, cuando empieza a llegar el público, aunque los carros cisterna están listos desde las 9:30 a.m.
En el resto de la Transístmica no hay movimiento en la mañana. Todo el mundo está en el culecódromo. Sin embargo, otros 600 agentes de seguridad prestan sus servicios a lo largo de la llamada ruta de la fiesta, y en los alrededores hay otros 400, explica el subcomisionado W. Miranda.
La revisión para entrar a la mojadera es "agresiva", no hay otro término: a los hombres los tantean hasta entre las piernas y a las mujeres entre los senos, y a ambos los mandan a quitarse los zapatos.
Pero esta medida de seguridad se justifica, ya que el sábado en la noche hubo un homicidio con arma de fuego, a la altura del Riba Smith, como a las 11:00 p.m., dice Miranda.
A las 12:00 de mediodía del domingo de Carnaval aún no salían los artistas que animarían los culecos: Monty, El Roockie y Danger Man, pero ya se formaban unas filas kilométricas para entrar.
El culecódromo empezó a estar hacinado y ya no fueron suficientes los cuatro carros que echaban agua, los otros seis tuvieron que unírseles.
Mientras tanto, los agentes agudizaban los sentidos.
"Están los agentes que cuidamos las entradas y las salidas, los que revisan al público antes de entrar a la mojadera, los ‘culequeros’, que son los que están entre el público y sobre los carros cisterna, los encubiertos, que son agentes vestidos de civil y "los agentes de cuatro patas", como Max", explica el agente.
"Max está especializado en la detección de drogas", dijo el policía con el que vigila, mientras revisaba los primeros ocho carros de los 21 que participaron en el desfile, por cierto que empezó una hora después de lo previsto.
El domingo, como era el día de la pollera, las reinas se vistieron con el traje típico y los carros fueron decorados con objetos autóctonos: huacas, tembleques, tinajas de barro, máscaras de diablos sucios, etc.
Pero mientras el público se entretiene con estos carros, los agentes siguen pendientes de la seguridad. Por ello, los que trabajan en el interior del país no tienen días libres. Mientras los destinados a la capital tienen un día libre.
¿En ese día libre dónde carnavalean? "Yo me retiro al campo; si voy a una fiesta y pasa algo, escucho ese llamado del deber y no descanso", agrega el subcomisionado.
EL DEBER LLAMA
.EN PLENO CARNAVAL: Aunque el subcomisionado W. Miranda piensa que todos los trabajos para los policías son difíciles, hay unos más sacrificados que otros, como aquellos en los que se interactúa con el público, opina el cabo primero H. Ávila. "Para mí, uno de los más duros es cuidar la tarima, porque te toca darle la espalda al artista y estar pendiente del público", explica el cabo.
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