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sfascetto@prensa.com La oficina solo tiene dos raquíticas mesas. El mapa, ubicado prolijamente sobre una de ellas, detalla cada uno de los posibles movimientos. Dos áreas de conflicto están marcadas en color rojo. Otra, de menor riesgo, está resaltada en amarillo. No es un plano de guerra, pero se le parece: es la ruta del evento de Carnaval 2007 que diseñó la Policía Nacional de Panamá para evitar cualquier conflicto que se genere en el parque Simón Bolívar de La Villa. "El lugar ha sido uno de los más tranquilos. Hay mucho ambiente familiar", afirma el mayor Manuel Llorente, encargado de que nada ocurra durante los días de Carnaval. Desde su oficina, situada frente al parque principal, con cara de preocupación el oficial explica los detalles del programa. "Hay 150 unidades más grupos de apoyo operativos", dice. "Nos debemos a la sociedad", agrega el mayor. Es que los policías son de las pocas personas que trabajan mientras la mayoría de la gente está de fiesta. "No es fácil, pero los efectivos han dado todo porque saben que después tienen dos días libres", reconoce el mayor. Y con inobjetable lógica agrega: "Ellos son seres humanos también". Una lucha desigual Aunque se seca la frente cada dos minutos, el calor que siente bajo el uniforme es difícil de disimular. "Cuesta bastante trabajar, pero el que se mete a policía sabe que no se puede tomar ningún día de Carnaval", afirma Rodrigo, uno de los efectivos que custodian la plaza principal de La Villa. Junto a él, y lejos de la mirada inquisidora de su superior, Antonio aprueba las palabras de su compañero. "Da mucho calor este uniforme. Si por día me hace tomar dos litros de agua", asevera, mientras muestra el termo que lleva colgado a sus espaldas. Su trabajo durante el Carnaval es un calco cada día: gente borracha que intenta imitar las proezas de Mano de Piedra Durán, ladrones de poca monta que buscan entre la ropa de la gente, y jóvenes sin posibilidades de mantenerse en pie por efectos del alcohol. Pero el trabajo carnavalero, al parecer, tiene su recompensa: "Nosotros estamos de Carnaval todos los días", desliza Rodrigo sin dar más detalles.
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