| CARNAVAL. PURA COMPETENCIA AL RITMO DE SAMBA.
Brasil vibra en fiesta de brillo
Una multitud de bailarines danzaba el domingo en las calles o en las playas detrás de bandas musicales.
Los grupos gastan más de un millón de dólares para presentar un espectáculo de 80 minutos. RÍO DE JANEIRO, Brasil/AP
Millones de personas amanecieron ayer bailando y "saltando" al son de los contagiantes ritmos carnavalescos por las calles de todo Brasil, en una fiesta de brillo y color donde la fantasía y la imaginación exorcizan la tristeza para dar paso a la inherente alegría del mayor carnaval del mundo.
En Sao Paulo, la mayor metrópolis sudamericana, la última noche de desfiles de las principales escolas do samba llevó a la pasarela del "sambódromo de Anhembi" diversas alegorías, como la titulada "Venta como arte, comercio como su principal representación", que contó la historia de la actividad comercial desde los fenicios hasta nuestros días, o "El cuarto reino, El reino del absurdo", en referencia al "imperio" del plástico en la sociedad actual.
Entre viernes y sábado fueron un total de 14 escolas do samba las que se presentaron en Sao Paulo, cada una con un promedio de 3 mil a 4 mil integrantes, mientras que paralelamente se realizaron cientos de bailes callejeros en la mayoría de los barrios paulistas, que al igual que en el resto del país, se extenderán hasta el miércoles de cenizas.
En Salvador, capital del místico estado de Bahía y primera capital de Brasil, el carnaval, que se inicia cada año un día antes que en el resto del país, los festejos invadieron más de 25 kilómetros de calles y arrastraron a millones de foliones –bailarines anónimos–, que no dejaron que la intensa lluvia que cae desde hace días empañara la legendaria alegría bahiana.
Los tradicionales "tríos" eléctricos –inmensos palcos móviles montados sobre camiones con bandas en vivo– recorrieron las calles históricas llenándolas de los típicos ritmos afrobrasileños, que los bahianos acompañaron con sus cuerpos mojados por la lluvia y con especial candidez.
En Río de Janeiro, donde más de un millón de turistas aguardan el tradicional desfile de las principales escolas do samba que se presentarán en la noche de ayer y del lunes en la pasarela "Marqués de Sacupaí", la fiesta del rey Momo comenzó "oficialmente" en la noche del viernes con la entrega de las llaves de la ciudad al "dios de la irreverencia", tras lo cual, y hasta el próximo miércoles, "todo está permitido". El sábado, la fiesta pagana comenzó con los desfiles callejeros, que año a año convocan a miles de personas que usan y abusan de los más insólitos y creativos disfraces para iniciar los varios días de fiesta y borrachera.
En la noche de ayer, el principal espectáculo se inició con el desfile de seis escolas.
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