FOTODENUNCIA
Bella, pero.... |
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LA PRENSA|Víctor Arosemena |
NO MÁS DILACIÓN | Miles de visitantes acuden a la isla de Bastimentos, Bocas del Toro, a disfrutar de sus paisajes, playas, comida y demás encantos. El sitio es un imán para europeos y canadienses seducidos por las historias de vacaciones de ensueño que cuentan sus paisanos.
Sin embargo los ansiosos turistas se topan con infraestructura deteriorada que da una muy mala impresión.
¿A quién le corresponde remozar la casa para que los visitantes vean el mejor rostro de Bastimentos y devuelvan a los turistas cargados de historias seductoras sobre los encantos de la región?
Manos a la obra. |
Cuestionan decisión de ‘La Prensa’
15 DE FEBRERO. Como fui uno de los fundadores del diario La Prensa y ayudé a que algunas personas compraran sus acciones cuando comenzó la peligrosa idea de tener "un diario libre de Panamá", siendo además de los que defendí a sus periodistas cuando la dictadura militar los perseguía y al mismo tiempo cuando fueron cerrados varias veces, en ocasiones por turbas, nunca se me negó espacio para expresar libremente mis ideas. Los riesgos personales por mi permanente osadía de escribir y opinar sin tapujos lo que ocurría en Panamá durante la dictadura, si bien me hizo sentir cumplía con mi deber ciudadano, me causó muchos traumas a nivel familiar, personal y profesional. Cuando antes era un riesgo escribir, hoy es una especie de deporte.
Hoy, se me niega sin razón, el derecho que tengo a expresar mis ideas en el "Diario Libre de Panamá", sin otro argumento que la orden de impedir que se me publiquen mis artículos viene "de arriba", igualito que en los tiempos de los militares donde todo venía "de arriba", aunque la orden fuese ejecutada por un subalterno. A aquellos que anónimamente dan estas órdenes en un diario que precisamente nació para combatir lo que ahora ellos hacen les ha importado un bledo el que haya estado entre los dos o tres panameños que más ha escrito en La Prensa desde su fundación en 1980. Les ha importado un bledo que muchos titulares del periódico fuesen generados por noticias exclusivas que este servidor les proporcionara; para poner un solo ejemplo, todo lo relacionado con la Fundación Mar del Sur. Me dirijo a través suyo a los lectores de La Prensa, que me preguntan por qué tengo meses que no me publican ningún artículo. Quiero que sepan la historia de la parte afectada e impedida de escribir en el irónicamente llamado "Diario Libre de Panamá".
Guillermo A. Cochez
Nota de la Defensora. Efectivamente, su nombre ha estado ligado a este medio desde su fundación. Cuando yo llegué —hace ya mucho tiempo, también— Ud. era uno de los más activos colaboradores. Por eso, cuando recibí su carta, pensé que el presente distanciamiento solo podía ser producto de un malentendido, mas indagué con el director del periódico, Fernando Berguido. En efecto, el director Berguido tiene reservas para publicar sus colaboraciones en las páginas de la sección Opinión.Estas son sus palabras: "La decisión en cuanto a la publicación de colaboraciones del Lic. Cochez ni es anónima ni antojadiza: ha sido tomada por el Director por razón de la repetida práctica del autor, en el pasado, de utilizar las columnas de opinión para abogar por causas relacionadas con casos judiciales que él mantiene en los tribunales panameños.
La Prensa —como lo pueden constatar los lectores todos los días— mantiene sus páginas de la sección de opinión abiertas al debate de ideas, reproduce las más diversas corrientes y recibe colaboraciones de un sinfín de autores, pero tiene el deber de cuidar que los columnistas no tomen provecho —y en especial aquellos cercanos al diario— para insertar alegatos con un interés judicial particular o utilizar el medio para adelantar agendas personales.
Lo vendo… lo compro… lo alquilo
13 DE FEBRERO.Era el mes de agosto de 1994 cuando cursaba el semestre de otoño de mi tercer año de licenciatura. Ese semestre era especial puesto que tendría entre mis profesores al Dr. Donald Worster, uno de los fundadores de la Historia Ambiental, una disciplina reciente, y autor de una veintena de libros y gran cantidad de ensayos.
En la primera clase el Dr. Worster anunció: "Acabo de regresar de un viaje a la República de Panamá por invitación de un colega y amigo, el Dr. Guillermo Castro". Yo quedé casi paralizado al escuchar esa introducción. Son esos los momentos en que uno quiere ponerse de pie y entonar el himno nacional.Worster continuó diciendo que era la primera vez que viajaba a un país latinoamericano. Sus palabras fueron muy alentadoras. Explicó sobre la maravilla de ingeniería que había detrás del Canal de Panamá, la belleza de nuestros paisajes y el movimiento comercial. Sin embargo, no todo fue color de rosas.
Le impresionó ver hombres fuertemente armados frente a cualquier local comercial, lo que demostraba inseguridad ciudadana. También quedó perplejo por el ruido, el humo de los vehículos y la locura del tráfico. Sin embargo, me dejó asombrado cuando se refirió a la contaminación visual por la gran cantidad de vallas publicitarias que se encontraban en todos lados, principalmente a lo largo de la carretera Transístmica.Sobre la contaminación visual por vallas, posiblemente a los panameños no les importa mucho este tema, como lo demostró la encuesta de Dichter & Neira publicada en La Prensa el 12 de diciembre de 2006 en la página 45A. Según la encuesta, solamente el 4.1% de los consultados consideraron las vallas una molestia ambiental. Aunque la contaminación por basura, por aguas residuales, por ruido y por humo (las que ocuparon los cuatro primeros lugares en la encuesta) son serias en este país, la contaminación por vallas no es menos importante. Los problemas de la contaminación visual por vallas son múltiples.
En primer lugar, las vallas atentan contra la vida de los conductores, pasajeros y transeúntes. Una valla publicitaria tiene como objetivo llamar la atención de una persona, que generalmente es un conductor. La distracción puede generar daños materiales y tragedias. Esta distracción no es diferente a conversar por teléfono móvil mientras se conduce, lo que es prohibido en Panamá.
El problema se acentúa cuando son colocadas en sitios de alto riesgo, como curvas, intersecciones y puentes. Lo peor es que no solo empresas privadas contribuyen al problema, el mismo Gobierno lo hace. Por todos lados se encuentran vallas de instituciones como el Ministerio de Obras Públicas, Banco Nacional de Panamá, Fondo de Inversión Social (FIS), Ministerio de Educación, Autoridad del Canal de Panamá, Autoridad Nacional del Ambiente o la misma Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre. Claro, el FIS se lleva el primer premio.También es conocido científicamente que las vallas causan un mayor nivel de estrés entre los conductores.
Ello se debe a la saturación de la capacidad de absorción de información del ojo. Un estudio realizado por la Administración Federal de Carreteras de Estados Unidos en la década de 1980 encontró una correlación entre las vallas publicitarias y los accidentes de tránsito. Los anuncios, además, inducen al consumo de alcohol y tabaco y a la pornografía, o una combinación de las anteriores. No quiero que piensen que soy un extremista, pero en realidad he visto anuncios en los cuales todavía no he comprendido qué se vende, o si se trata solamente de arte pornográfico.
Las vallas, igualmente, reducen el valor de las propiedades. Es una realidad probada que nadie quiere una valla frente a su casa. Para colmo, las vallas publicitarias degradan nuestro entorno y nos divorcian de nuestra herencia natural e histórica. Cada vez que se levanta una nueva valla se fortalece la percepción de que la fealdad es el precio del progreso.
El problema de la contaminación visual por vallas tiene su origen en la mediocridad de nuestras autoridades municipales. Con tal de obtener unos cuantos centavos para sus arcas, los municipios permiten su colocación donde sea. Han sido muchas las denuncias en todo el país por la colocación de vallas en los puentes peatonales, lo que causa que se conviertan en guarida de delincuentes. Hace poco tiempo, mientras buscaba información sobre el tema, obtuve copia de un Acuerdo Municipal de un municipio del Interior mediante el cual se establecían las tarifas a pagarse anualmente por los anuncios y avisos en sus vías públicas.
Los precios son tan bajos como irrisorios, lo que había provocado una colocación exagerada de vallas que sólo disminuyó gracias a la ampliación de la Panamericana y la remoción obligatoria de éstas. Según este Acuerdo, una valla de hasta cinco metros paga 25 dólares , de seis a 10 metros, 50.00 y de más de 10 metros, 75.00.El grado de locura se alcanza durante las campañas políticas. Para este tiempo nada queda a salvo de estos anuncios, ni siquiera los árboles. Por más de un año debemos soportar carteles con caras, eslóganes, promesas e incluso faltas ortográficas. Para completar, a alguien se le ocurrió que un apodo vende más imagen política, de modo que ahora el candidato no se llama Raúl Naranjo solamente, sino Raúl El Bebito Naranjo. Y así encontraremos apodos de los más rebuscados, a menudo alusivos a nuestra fauna nacional o diminutivos por lo general ridículos. Pero el caso de políticos es punto y aparte.
Lo que no es comprensible es cómo puede suceder semejante atropello ambiental en un campus universitario. Me refiero a la colocación de vallas desproporcionadas durante las pasadas elecciones en la Universidad de Panamá. Me hizo pensar en el costo de esos enormes carteles, que contrastaban con las condiciones deplorables de las aulas universitarias.Deberíamos imitar esas iniciativas orientadas a la eliminación de las vallas como elemento de publicidad.
En Estados Unidos, por ejemplo, el estado de Hawai prohibió las vallas en 1920, mientras que Vermont lo hizo a finales de 1970. La prohibición de las vallas en estados y condados norteamericanos fue adoptada principalmente para fortalecer el turismo, cuyas ganancias aumentaron inmediatamente tras la norma. Panamá, por ser un país que busca colocar el turismo en un lugar de importancia, debería actuar prontamente antes de que las vallas engullan nuestros más valiosos recursos. Por su lado, las autoridades municipales deberían trabajar en la promoción de sus distritos en base a la seguridad que ofrecen, la belleza de sus paisajes, los excelentes medios de comunicación y el nivel de vida alcanzado. El doctor Worster volvió a Panamá hace unos cinco años por invitación de una serie de instituciones educativas y ambientales. ¿Cuál habrá sido su impresión?
Eliécer A. Osorio G.
¿Hasta cuándo?
14 DE FEBRERO. Si hacemos una rápida meditación logística, estaríamos de acuerdo que en el Ministerio de Educación, deberían estar los funcionarios con mayores capacidades morales.El capitán de este barco es al que le compete realizar y mantener esta imagen.El día de hoy [miércoles 14 de febrero de 2007] leí un artículo relacionado con la defensa que le hace el señor ministro [Miguel Ángel Cañizales] a su asesor ex ministro y ex presidente (el más servil del general [Manuel A.] Noriega), para que el mismo siga pegado a los fondos de Pablo-Pueblo, con un salario de 4 mil 500 dólares mensuales, sin importar con la Ley Faúndes o sin importarle los principios y el respeto al pueblo.
Este ex presidente no tiene ningún valor histórico moral para asesorar a nadie y muchísimo menos a un ministro.Ahora sí creo que si los gringos no nos hubiesen invadido, este descarado aún sería presidente de Panamá, a menos que Noriega lo hubiese botado. Reflexionen entonces el porqué después se forman las huelgas de maestros o de jubilados en nuestro país.
Es hora que comiencen a destetarse el montón de descarados que fungen como asesores ministeriales con jugosos contratos (para camuflar la planilla), a costa del sacrificio del pueblo.Si el señor ministro lo venera tanto, él es libre de solicitarle al señor Manuel Solís Palma un póster con su autógrafo y lo ponga arriba de su cama, pero que no lo haga con los impuestos que pertenecen a la nación. Ud., señor Ministro, aceptó ser nombrado como tal, mantenga su imagen, el compromiso es con su pueblo.
John Babalouch
En busca de ayuda para salvar los barrios
6 DE FEBRERO.Pregunta. ¿A cuál organismo del Estado puedo dirigirme con relación a la preocupante destrucción de barrios como Bella Vista, El Cangrejo, San Francisco, en la cual se están construyendo un sinfín de torres sin tomar en cuenta acueductos, sistema de distribución eléctrica, vías públicas, etc?
Roberto Gómez
Nota de la Defensora: Últimamente ha habido un despertar de conciencia ciudadana sobre este problema. Las autoridades involucradas son la oficina de Desarrollo Urbano del Ministerio de Vivienda, Ingeniería Municipal y la recientemente creada Junta de Planificación Municipal (distrito de Panamá) en la que participan representantes de la sociedad civil, como el empresario Felipe Rodríguez.
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