INNOVA
Ciencia, población y ambiente
El debate entre científicos, políticos y la sociedad es clave para tomar decisiones en materia ambiental. Para el autor del libro ‘The Population Bomb’, la ética no ha avanzado al mismo paso de la tecnología.
| LA PRENSA/Tamara Del Moral |
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| PENSAMIENTO. Política, economía, cultura y ética, todas se relacionan con la naturaleza y pueden ejercer efectos positivos o negativos en esta, según el científico Paul Ehrlich. 808034 |
Tamara Del Moral
tdelmoral@prensa.com
Población, riqueza, consumo masivo y tecnología. Son factores determinantes en el estado del medio ambiente. Esa es la teoría del científico Paul Ehrlich, de la Universidad de Stanford, California, y autor del libro The Population Bomb, publicado en 1968.
Algunos de sus críticos lo han considerado como un ecologista alarmista al hablar de serios problemas relacionados con el incremento poblacional, pero para él, la ciencia de la población es relevante al analizar las enfermedades y su transmisión, así como los problemas ambientales.
Ehrlich estuvo esta semana en Panamá, invitado por el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales para dictar la conferencia "One with Nineveh: The Human Prospect in 2007". Durante el evento, se refirió a la ecuación: I > PAT.
La "I" es el impacto humano en la naturaleza; "P", la población; "A", la riqueza y el consumo medio de recursos por persona; y "T", la tecnología. Comentó que la "I" está yendo en la dirección equivocada, la "P" está disminuyendo, pero aún así, va en la dirección incorrecta, y que el consumo es, quizás, el más difícil de evaluar.
El científico considera que la ética es un componente importante en el tema ambiental porque puede afectar las decisiones que se tomen. Mencionó el ejemplo de quienes deciden negarse a vender su tierra para construir condominios, a pesar de que podrían ganar mucho dinero.
"La gente tiene distintos valores; para unos, el dinero no es todo. Sin embargo, la ética no ha evolucionado al mismo ritmo de la tecnología".
DIVERSIDAD CULTURAL
"Tenemos una buena imagen de la evolución genética, pero una pobre imagen de la evolución cultural, de cómo nos tratamos unos a otros y al medioambiente", señaló Ehrlich, quien reconoció que la diversidad de culturas no es un tema fácil de tratar y recomendó que en los países deben hacerse debates de asuntos culturales, donde todos los grupos tengan oportunidad de manifestarse y participen los políticos, para que elaboren leyes que protejan los derechos de todos.
Algunas culturas cazan animales como las ballenas para su subsistencia, y otros cortan árboles de los bosques tropicales, mientras existen grupos que se oponen.
"Hay grupos que no tienen los recursos para resistir y es un problema global, pero yo veo que los países de América Latina tienen mayores oportunidades de tomar las decisiones correctas, porque poseen muchos recursos y poblaciones educadas", puntualizó.
Precisamente, la educación fue uno de los aspectos en que hizo énfasis, pues considera que existen gobernantes que andan despistados en temas ambientales y que toman en cuenta solo el aspecto económico, por ejemplo, cuando desarrollan las costas, pero destruyendo los arrecifes de coral.
"Empecé a enseñar Evolución Humana y Ambiente, porque en Estados Unidos la gente puede llegar a las principales universidades, sin saber siquiera de dónde viene su comida. La mayoría cree que esta se genera en los supermercados y no ve la conexión con el ambiente".
PERFIL
CIENTÍFICO. Paul R. Ehrlich es profesor de Estudios de Población en la Universidad de Stanford, California.
Es entomólogo especia- lista en el estudio de las mariposas y reconocido por sus estudios sobre población humana.
Ha escrito 28 libros sobre ecología, entomología y población, siendo el más conocido The Population Bomb (La bomba poblacional) publicado en 1968, en el que alertaba sobre los efectos del crecimiento desenfrenado de la población humana.
Ehrlich es presidente del Centro para la Biología de la Conservación de la Universidad de Stanford y miembro de la Asociación Americana para el Avan- ce de la Ciencia, la Aca- demia Americana de Artes y Ciencias y la Sociedad Filosófica Americana.
(Vea INNOVA: El impacto de los bienes raíces)
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