| DEBATE.
La dignidad del ser humano y el aborto
David García
Finalmente tocó nuestro turno en la lista de los países que tienen que someter a debate el tema del aborto. Tan inevitable como esperado era una discusión que se veía llegar.
Para manifestar mi punto de vista voy a basar mis argumentos en lo siguiente: El ser humano posee una dignidad superior a todas las demás especies que habitan en el planeta Tierra, es portante de esa dignidad en su esencia y posee una sustancia que es solamente un accidente en el tiempo.
Esa dignidad se basa en su forma de ser, se manifiesta en la capacidad de dirigir su propia vida. La misma exige que se le trate según su modo de ser –respetando la capacidad de orientar su vida-. Por tanto, cada hombre lleva esa dignidad en su modo de ser; no depende tanto de que de hecho esté dirigiendo su propia vida, sino de que su forma de ser le lleva a dirigirla.
Si basamos la dignidad humana sólo en la capacidad de hecho de orientar la propia vida –es decir, son dignos sólo los que son capaces de pensar y decidir actualmente- nos encontramos que no sólo el feto no puede dirigir su vida sino también el que duerme, el infante o el que está en coma. Por tanto, tampoco ellos serían dignos.
¿Qué sucede cuando tenemos individuos con Síndrome de Down, con Parkinson, autistas, por citar algunos ejemplos? Así, podríamos decir que al no poseer una vida mental superior, una autoconciencia, un pensamiento abstracto, estos individuos no son portantes de la misma dignidad que los individuos sanos. Atreviéndonos a realizar semejante aseveración derivaríamos muy fácilmente en ideas que han costado muchas vidas en la historia de la civilización. Tendríamos que empezar a definir categorías de individuos. Entonces, yo le pregunto a usted que lee estás líneas ¿en qué categoría se situaría?
Planteemos a la vez los siguientes interrogantes: ¿Cuándo se tiene conciencia? ¿Quién decide en que momento se empieza a ser racional? ¿Es racional un niño de 2 días de nacido? ¿Qué nivel de pensamiento abstracto se requiere para ser calificado como persona? ¿En qué momento dejamos de ser personas, -cuando en empieza el Alzeimer?
Por otro lado, algunos intentan definir la vida del ser humano en base a la cantidad, y por tanto se atreven a discernir su humanidad en función de unidades métricas, -por ejemplo, los milímetros que pueda medir un feto en gestación- equivale a decir que la amputación de las piernas a un adulto lo harían un 10% menos humano o quizás un 20%, todo depende de la longitud de las piernas.
Necesitamos como sociedad hacer un planteamiento serio e inteligente del tema y no abundar en líneas y argumentos que sólo llevan al absurdo. No debemos dejarnos llevar por el afán de unos pocos, de confundirnos con ideas meramente copiadas de otras culturas autodenominadas progresistas y que en su afán de modernización enfrentan una crisis social.
El autor es ingeniero
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