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Reportaje especial
Panamá, viernes 16 de febrero de 2007
 

COMISIÓN DE GARANTES.

Los encantadores de serpientes

Rubén Darío Carrera Delgado

El análisis del problema de salud debió iniciarse con un diagnóstico integral y científico. La mayoría de los panameños y panameñas reconocemos que no todo está mal en materia de salud en nuestro país. Por ejemplo, pretender que la entidad propuesta; Autoridad Nacional de Atención de Salud, ANAS coordine las actividades del Instituto Especializado de Análisis, IEA, de la Universidad de Panamá, es desconocer que este instituto ha brindado un servicio de calidad por más de cuarenta años y jamás ha sido objeto de algún reclamo por negligencia o incompetencia de los profesionales, de las diferentes especialidades, que prestan sus valiosos servicios allí. El IEA ha sido merecedor de diferentes reconocimientos por varios países en Latinoamérica. Tengan la seguridad de que como patrimonio de la Universidad de Panamá, lo defenderemos de persistir este pretendido absurdo.

Reconocemos como sociedad que los medicamentos, incluyendo las vacunas, constituyen una medida preventiva de rápida y probada eficacia, así como uno de los pilares más importantes de la terapéutica. Son una herramienta esencial en la lucha contra las enfermedades y sus consecuencias y han sido uno de los principales elementos que han permitido importantes mejoras en la salud y en la calidad de vida de la sociedad actual.

Siendo los profesionales de las ciencias farmacéuticas los conocedores acerca de los productos farmacéuticos o medicamentos en todas sus facetas; ¿cómo es que no se incorporaron a este equipo de trabajo, desde su inicio, muy a pesar de que el Colegio Nacional de Farmacéuticos lo solicitó en varias ocasiones? No quiero pensar que todavía prevalecen conceptos arcaicos como el considerar que el conocimiento es sólo competencia de una élite.

Una cosa sí es cierta, con el objetivo trazado coincidimos todos: el sistema de salud tiene que cambiarse; el cómo y el cuándo es donde tenemos que ponernos de acuerdo por consenso.

La "hoja de ruta" debe ser ampliamente discutida por los sectores organizados para que brinden sus aportaciones sustantivas y sean posteriormente incluidas en lo que sería un proyecto legislativo.

Pero, ¡cuidado! existen tres formas de consultas: una en donde sólo te informan, otra en donde participas con ideas y aportaciones pero no son tomadas en cuenta y finalmente aquella en donde tus sugerencias e iniciativas quedan plasmadas en el tema sujeto a consulta dando como resultado el consenso. El ejemplo más claro sobre la última forma de consulta, lo brindó la Universidad de Panamá en la adecuación de su ley orgánica.

El sistema de salud debe abocarse a cambios profundos si aspiramos a encontrar soluciones reales, de allí que coincida con el Dr. Daniel R. Pichel, cuando en un artículo de opinión publicado en este medio, subrayó que la salud que merecemos los panameños y panameñas debe incluir prioridades como; universalidad, administración pública, calidad, cumplimiento y rendición de cuentas, financiamiento, independencia, atención primaria y participación.

En el debate nos encontraremos con "encantadores de serpientes"; esos que sólo te narran cuentos e historietas y se quedan sólo en el discurso; campeones en oponerse a todo lo que se plantee para mejorar. Algunos ya han salido a "sonar sus flautas" desconociendo que no hemos olvidado que muchos de ellos tuvieron su oportunidad cuando dirigieron u ocuparon cargos directivos de importancia en algunas de las instituciones de salud y no hicieron nada.

Por sus malas gestiones administrativas contribuyeron con la tragedia humana ocurrida el año pasado, provocando la pérdida de vidas de más de cincuenta panameños y propiciaron el cierre del Laboratorio de Producción de la Caja de Seguro Social. Este establecimiento farmacéutico, solamente en 2005, se ahorró casi un millón de balboas en sólo veinte productos farmacéuticos que allí se fabricaban. Lo peor, por sus negligencias y omisiones administrativas han propiciado que humildes panameños y panameñas hayan sido tomados como "chivos expiatorios" perdiendo su libertad injustamente cuando muchos de los responsables gozan de todas las garantías ciudadanas.

En el documento final se tienen que mantener separados los bienes de la Caja de Seguro Social de los recursos que debe aportar el Gobierno para dar nacimiento a esta entidad única de salud.

El autor es docente universitario.



 
 
 
 
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