| JUICIO.ATENTADOS TERRORISTAS DEL 11 DE MARZO EN MADRID.
Víctimas y acusados cara a cara
Los ataques, los peores atribuidos a terroristas islámicos, revivieron dolorosos recuerdos.
‘El Egipcio’, presunto cerebro de la matanza, negó los cargos y condenó el terrorismo.
MADRID, España/DPA
Instantes antes de que comenzara la vista oral, Pilar Manjón se acercó ayer a la sala blindada en la que se sentaban los principales acusados en el juicio por el 11 de marzo, la peor matanza terrorista en la historia de España y Europa.
Desafiante, la presidenta de la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo encaró a los procesados. Pero éstos esquivaron su mirada y bajaron la cabeza.
"Quiero que se acuerden de mi cara, que no me olviden, porque voy a ser su peor pesadilla", comentó luego Manjón esta escena, que de alguna manera simboliza los sentimientos y el ansia de justicia que tienen muchos de los afectados, que casi tres años después de la masacre pudieron por vez primera mirar los ojos de aquéllos que presuntamente les arrebataron a sus seres queridos.
Entre los 191 muertos que dejaron los atentados islamistas del 11 de marzo de 2004 en Madrid estaba Daniel, de 20 años, el menor de los hijos de Manjón.
Allí, a las puertas de la sala donde tiene lugar el proceso judicial, Manjón esperaba a los "suyos", como llama a los miembros de la asociación, entre ellos muchos de los más de mil 800 heridos y familiares de los muertos.
Para las víctimas es durísimo verse confrontadas con los presuntos verdugos e inductores de la masacre. Por eso, en el pabellón hay un equipo de psicólogos y asistentes sociales para atenderlas si hace falta.
El momento de la verdad llegaba a las 10:32 de la mañana. A esa hora, con 30 minutos de retraso, el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, daba inicio a la vista oral.
Desde el principio el magistrado demostró firmeza y rigurosidad, haciendo honor a la fama que le precede.
Cuando, nada más comenzar, el abogado de Jamal Zougam y Basel Ghalyoun, dos de los presuntos autores materiales, le interrumpió para protestar por la retransmisión del juicio en televisión, Gómez Bermúdez lo mandó a callar: "Hoy no se debaten cuestiones previas. Usted tuvo seis meses de tiempo para plantearlas", dijo tajante.
De la misma forma, el presidente del tribunal tampoco permitió que el primero de los 29 acusados en declarar, Rabei Osman El Sayed, el presunto ideólogo de la matanza, pronunciara un alegato explicando sus razones para no contestar a las preguntas de la fiscalía y las acusaciones particulares.
El Sayed, de 35 años y más conocido como "Mohamed el Egipcio", permaneció impasible mientras la fiscal Olga Sánchez y las acusaciones personadas en la causa leían las preguntas que hubiesen querido ver contestadas.
El presunto cerebro del 11-M inicialmente anunció que no iba a responder ni siquiera a su abogado, Endika Zulueta.
El letrado, sin embargo, habló unos minutos con su cliente y lo convenció de lo contrario.
Así, El Sayed finalmente habló. Y lo hizo para negarlo todo. "Nunca, nunca he tenido ninguna relación con estos acontecimientos que ocurrieron en Madrid", aseguró, llegando incluso a condenar los atentados.
Las víctimas seguían la declaración entre el asombro y la incredulidad. Porque según una conversación grabada por los micrófonos que la policía italiana había colocado en la vivienda de "El Egipcio" en Milán, donde fue detenido en junio de 2004, éste se jactó de ser el ideólogo de la masacre.
En medio de la declaración, Gómez Bermúdez ordenaba un receso, molesto por la labor de los traductores de árabe, que no estaba siendo simultánea, como se esperaba, sino más bien sucesiva. "Parece que los señores intérpretes no están muy finos", llegó a decir.
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