Con una crudeza que ofende -echando mano a la sagacidad tan propia del PRD- y en vísperas del Carnaval, la Asamblea Nacional aprobó en segundo debate las temidas disposiciones en contra de la libertad de expresión, información y prensa.
Se equivoca el oficialismo al pensar que el golpe bajo que acaban de dar, se lo han propinado a esos periodistas que tanto le incomodan a quienes gobiernan por no serles dóciles, complacientes o cómplices.
El porrazo ha sido a la democracia y a cada uno de los panameños. El trancazo está dirigido contra los esfuerzos por exigir cuentas, a silenciar las denuncias y para enviar al calabozo a quienes investiguen la corrupción. Bien lo logró el PRD durante la dictadura pero en esta democracia, quienes creemos en alcanzar un país decente, no se lo vamos a permitir. |