| REGLAS CLARAS PARA UN MEJOR PAÍS.
Nacionalización y administración
Ramón A. Tello – De León
En pleno siglo XXI vemos cómo la historia sigue su trayecto circular, como bien dijera Arnulfo Arias Madrid: "la historia se repite en espiral", así pues, vemos cómo la política centrista de los setentas, con el Estado empresario como gran figura, emerge nuevamente en el horizonte de muchos países latinoamericanos, sin querer defender algunos exabruptos de los que todos hemos sido sujetos por causa de empresas privadas déspotas y usureras, lo cierto es que la experiencia a través de los años nos dio la lección de que el Estado es administrador no empresario, allí radica la verdadera figura del Estado contemporáneo, eso sí, una administración real y equilibrada, no la telaraña de corrupción que existe en nuestro medio, donde desde el que realiza el aseo hasta el director están inmersos, claro está que la empresa privada no es absoluta, pero absoluta y explotadora muchas veces la han hecho los gobiernos de turno con contratos de concesión paupérrimos y violatorios de todo interés de los consumidores, del pueblo en general.
Para muestra un botón, hasta hace pocos días se pululaba, sobre el derecho del consumidor a la portabilidad de su número de móvil y el cobro del tiempo aire real y no por minutos como se cobra en la actualidad, así mismo apreciamos cómo representantes de las compañías que brindan este servicio en nuestro país, de un brinco exclamaban que de darse esto, se estarían violando sus contratos, cuando en España la compañía Movistar tiene que cumplir esto con sus competidores Orange, Vodafone y otra que se me escapa, entonces ¿qué creen estas empresas?, que se nos pueden tapar los ojos regalándonos espejos, como lo hicieran antaño los colonizadores con los aborígenes.
El problema entonces no trata de nacionalizar nada, ya el periodo napoleónico pasó, ya no deben existir figuras que como Napoleón dijeran ante el senado: "Vosotros os decís representantes del pueblo, pero no lo sois, no hay otro representante de él más que yo...". La democracia real respeta la propiedad privada y no los vaivenes de algunos embriagados por la megalomanía y como bien establece nuestra Constitución en su artículo 277: "El ejercicio de las actividades económicas corresponde primordialmente a los particulares; pero el Estado las orientará, dirigirá, reglamentará, reemplazará o creará, según las necesidades sociales y dentro de las normas del presente Título, con el fin de acrecentar la riqueza nacional y asegurar sus beneficios para el mayor número posible de los habitantes del país".
Así pues, el Estado panameño que pose el 49% de las acciones de la empresa de teléfono y a la vez es el que es administrador de la energía eléctrica, está facultado constitucionalmente a ponerle las riendas al caballo en pro del pueblo, sin que con ello tenga la necesidad de nacionalizar nada, como es el caso de países del sur, donde algunos argumentan que ese es el remedio para la enfermedad, pero cuidado y ese remedio es peor que la misma enfermedad, donde puede traducirse en una gran corruptela estatal, Dios nos libre de las fauces de ese lobo.
En fin, si bien en Panamá falta administración en el modelo capitalista que seguimos, estoy de más seguro, que es mejor que el sistema paternalista de otras latitudes, con enrumbar el norte podemos tener un país con un capitalismo que tenga su punto social y a la vez se respeten, se defiendan y se ejecuten contratos con empresas nacionales y extranjeras, pero que a la vez se respete a los consumidores.
El autor es abogado
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