| VIDA COTIDIANA.
Jubilados exigen más respeto para sus derechos
Giovanni Stagnaro
En estos días fui a pagar mis cuentas de luz a la oficina de Unión Fenosa y en la caja designada para jubilados la jovencita me informó que ahí los jubilados solamente podían pagar tres cuentas, no obstante, después de esa advertencia, que me pareció una amenaza por mi audacia al atreverme a ser un ciudadano productivo y pagador, fue condescendiente y me aceptó mis más de tres recibos. Incómodo, traté de hablar con el jefe de comercio, señor Juan de los palotes, pero me cansé de esperar. Le pediré a don Eladio Fernández que lo visite con una comitiva y su combo musical.
Esto lo considero una afrenta al espíritu de la ley que les concede a los jubilados unos magros derechos y facilidades. Muchos jubilados para no pasar vergüenza hacen la interminable fila en todas partes, particularmente en los bancos.
En algunas sucursales del Banco Nacional y también de Banistmo hay carteles donde anuncian que "solo tres transacciones por jubilado" ¿Acaso los jubilados, siendo clientes, no tienen derecho a ser tratados como clientes? ¿Nos castigan por ser fieles a una institución bancaria? Pretenden que regresemos a hacer otra fila después de tres transacciones. Todo esto causaría hilaridad si no fuera tan amargamente real y absurdo.
Por cierto, desconsideradamente hay restaurantes que solamente dan el descuento al arroz con poroto, pero no a una chicha; indican que "eso no es comida". En una rimbombante Trattoria pretenden hacer firmar un documento de una página para concederle ese limitado descuento. No sé si todavía es así, ya que no voy a ese emporio gastronómico desde hace cinco años.
Jubilados de Panamá si no exigimos nuestros derechos los iremos a perder. Por lo tanto: no pidan, sino exijan sus descuentos y derechos
El autor es jubilado
|