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Panamá, miércoles 7 de febrero de 2007

Yasmina Reyes.
yreyes@prensa.com

FOTODENUNCIA
La mala hora
LA PRENSA|Víctor Arosemena.

LLAMADO DE ATENCIÓN | Los accidentes existen, algunos son realmente eso, accidentes, hechos fortuitos que ocurren sin ninguna “provocación”, otros son causados por la negligencia. Desde que empezaron los trabajos de remoción de tierra en las áreas colindantes de la barriada 2000, Altos del Valle y Naos, por donde pasará la ampliación del Corredor Norte, los trabajadores han estado con el alma en vilo, llamando a ‘‘La Prensa’’ para alertar sobre el peligro al que se someten los residentes que insisten en transitar y jugar en el área en donde el equipo pesado trabaja, poniendo sus vidas en peligro y buscándose —y buscándole a los obreros— una mala hora.

Es la segunda vez que estos hombres advierten del peligro, sin que los padres y los propios afectados corrijan la situación. Si llega a ocurrir una desgracia, entonces se escucharán los lamentos y los pedidos de “justicia” para la víctima, quizás no tan inocente.


CSS aclara cifras de desabastecimiento

2 DE FEBRERO. Tengo a bien solicitarles la aclaración del titular "Falta 49% de medicinas", publicado en la portada el jueves 1 de febrero del año en curso. Tal afirmación es incorrecta y no guarda relación con los comentarios formulados por la suscrita en relación al abastecimiento de la Caja de Seguro Social (CSS). En el entendimiento de que como medio de comunicación masivo tienen la responsabilidad de informar de manera clara ya que son generadores de opinión, nos permitimos señalar:

1. La CSS brinda servicio para mantener la calidad de vida a más de 2.5 millones de ciudadanos.

2. No es cierto, y lo negamos de manera categórica, que la institución mantenga un desabastecimiento de casi el 50% de los medicamentos incluidos en la lista oficial, tal como señala el titular en mención.

3. Los ingentes esfuerzos que, día a día, despliega la actual administración, los cuales han sido dados a conocer a la opinión pública de manera continua a través de todos los medios de comunicación, incluyendo el sitio web de la CSS, dan cuenta del desarrollo de los procesos de modernización dirigidos a mejorar la atención y servicios que brinda la institución a la comunidad asegurada.

4. Los logros, en materia de abastecimiento, se traducen en la compra de una mayor cantidad anual de medicamentos de calidad; esto queda en evidencia en el hecho que en 2005 gastamos la suma de 49 millones de dólares en comparación con el año 2006, 67.2 millones, refleja un incremento significativo en el presupuesto de medicamentos de un 37.2%, lo que se tradujo en un desembolso en este rubro que no tiene parangón en la historia de la seguridad social panameña.

5. En este orden de ideas, para el año en curso, hemos proyectado adquirir medicamentos por un monto que se aproxima a los 80 millones de dólares.

6. El abastecimiento promedio en los hospitales y policlínicas de la CSS se aproxima al 90%. No obstante, reconocemos que existen dificultades en las Unidades Ejecutoras, que están en proceso de resolverse, hasta tanto las mismas no sean subsanadas, recibirán el apoyo de nuestros almacenes centrales para incrementar la eficiencia de estas.

7. El que se haya indicado que un 49% de 136 órdenes de compras no han sido entregadas por los proveedores, no implica que la institución no cuente con los medios para resolver esta situación y garantizar los servicios de salud que requiere la comunidad.

8. Respecto a los proveedores (19), que mantienen morosidad en cuanto a la entrega de medicamentos, a la fecha, 59 órdenes de compra, tiene el tiempo de entrega vencido, lo que implica una suma a invertir de 801 mil 890 dólares con 75 centésimos, que representa un 41.8% respecto a las órdenes de compra en manos de estos.

El ejercicio de este derecho a réplica se hace con el interés de informar adecuadamente a la ciudadanía, contribuyendo a establecer la verdad referente a los niveles de abastecimiento existentes en la primera institución de seguridad social del país, empeño que es compatible con el imperativo de mantener el sosiego y la mesura que en una sociedad de convivencia democrática debe prevalecer.

Jessica M. Rodríguez
directora nacional de Compras y Abastos de la CSS

Nota de la Defensora: La razón asiste a la Sra. Rodríguez. Al hacer la búsqueda para localizar el origen del problema encontré que el cuerpo de la noticia que aclara la funcionaria de la CSS tiene la información correcta, incluye los datos tal como lo reitera la quejosa en su carta. Los problemas aparecen en el título y el primer sumario, que no son responsabilidad del periodista que trabaja la nota, se agregan en el proceso de cierre de la edición.

Lo que revela la noticia es que el incumplimiento de los proveedores ha causado el desabastecimiento. Unos lo hicieron con todo cálculo ("... porque temían que sus cuentas cayeran en vigencia expirada por el cierre del período fiscal") y otros por simple incapacidad. Pero el titular se enfoca en las consecuencias para los asegurados: la escasez de medicinas, aunque usando un titular ambiguo.

Lo que corresponde al 49% de 136 órdenes de compra, podría interpretarse como que se extiende al inventario total. Por otra parte, en el primer sumario dice: "136 requisiciones hechas entre diciembre de 2006 y enero de 2007 no han sido entregadas por las empresas", faltando a la información consignada en el cuerpo de la nota: "(...) hasta ayer el 49% de las 136 órdenes de compra y/o contratos que suscribieron entre diciembre de 2006 y enero de 2007, está vencido y no fue entregado".


Tácticas de distracción

1 DE FEBRERO. Mauro Zúñiga, mientras da con una mano, quita con la otra. Me refiero a su artículo de opinión [Hoja de ruta hacia la privatización] publicado el 31 de enero en el diario La Prensa. Pero, además, se atreve a redefinir privatizar y/o privatización, con el solo propósito de desvirtuar las recomendaciones que los garantes hemos hecho al señor Presidente de la República para unificar el sistema de atención de salud e iniciar profundas reformas, que favorezcan el derecho y el clamor de los usuarios por una atención humanitaria, respetuosa, pronta, eficiente, científica y de excelente calidad.Privatizar es convertir o hacer pasar una empresa, un bien o una actividad del sector público al sector privado, que, a su vez significa, de propiedad o actividad no estatal. La Hoja de Ruta dice clara y contundentemente: que "debe crearse un organismo nacional de provisión de la atención médica, que se dedique a esta función esencial, como entidad pública...".

La Anas, Autoridad Nacional de Atención de la Salud, sería una entidad pública del Estado panameño.La Anas que describe el Dr. Zúñiga debe haber salido de la imaginación de algún anarquista y, por ello, estaríamos de acuerdo con que, así concebida, sería una aberración. Pero lo que los garantes hemos propuesto es una institución que se ha de regir bajo la rectoría, vigilancia y fiscalización del Ministerio de Salud, de la Caja de Seguro Social y de la Contraloría General de la República. Su autonomía administrativa distaría mucho de conceptos como inmunidad e impunidad, pero es necesaria para garantizar, entre otras cosas, transparencia de las decisiones, opción de plazas avaladas por concursos de créditos, excelencia científica y humanitaria bajo la evaluación constante de un observatorio, que guíe su labor bajo estándares de la Medicina Basada en Evidencia y las Buenas Prácticas Clínicas. La seguridad y la salud del usuario primero.

Es necesario señalar que muchas de las recomendaciones hechas por los garantes están basadas en hechos diarios y en peticiones de otros ciudadanos y entidades también preocupadas por este asunto. Es por ello que, a lo largo de la lectura del escrito del Dr. Zúñiga, no me sorprende ver escrito de su mano, montones de las recomendaciones que plasmamos los garantes, en el documento, Hoja de Ruta. La diferencia estriba en que la ingenuidad de nosotros —como él la califica con cierta gracia—, le encuentra equilibrio Mauro con su propia ingenuidad, si sigo dándole crédito a su beneficencia, cuando pretende que sea la Caja de Seguro Social, quien unifique los servicios de atención de la salud.

Mientras nosotros preferimos darle a las gentes una posibilidad de manejo eficiente y contable, con rendición de cuentas a todos los niveles pero en manos de una nueva autoridad de atención, él favorece que se le deje a la más cuestionada de las dos instituciones que compiten por un peor servicio de atención de salud. No sabe Mauro, como no sabe la CSS, dónde más errar.

Quizás, ensimismado con el ejemplo tico, donde la Caja de Seguro Social es la que maneja unitariamente la atención de salud, no quiere mi colega, o no puede, reconocer que esa decisión hoy le está exigiendo al gobierno del vecino país revisarla en pos de mejores resultados, de iniciar reformas al sistema y de hacer respetar el carácter rector de la salud, que le pertenece al Ministerio de Salud, y que aquella institución ignora.Yo también tengo preocupaciones sobre el financiamiento de esta y cualquier otra institución de atención de salud. Me anima, sin embargo, haber descubierto un compromiso serio del señor Presidente para que el gobierno que él preside, cumpla con su obligación financiera y con la salud de todos los residentes del país.

Y, tengo que decirlo, me desanima la pelea de perro y gato por poder, entre las autoridades de ambas instituciones en cuestionamiento; las rebatiñas de los líderes de gremios y sindicatos por privilegios que dicen merecer, mientras los recién nacidos en Chepo no reciben la obligatoria dosis única de vitamina K que les protegería de sangrados cerebrales fatales —quizás la próxima epidemia de muertes en el panorama nacional de insanidad—; o Icha, mi amiga, espera en una cama del Complejo Hospitalario, como lo hace desde hace tres semanas, un procedimiento diagnóstico postergado por daño en el equipo y disponible en otras instituciones de la ciudad, excepto porque para el líder gremialista, médico o no, es más importante la lucha ideológica que la lucha contra la enfermedad y la muerte, como Icha o cualquier otro paciente enfermo, sin recursos propios para recibir una atención pronta, científica, humana y esencialmente, profesional en otro lugar.

Pedro Ernesto Vargas
Médico


Reclaman por alusión despectiva a empleados domésticos

2 DE FEBRERO.Escribo con relación al artículo ["Profesión: ser honesto"] publicado hoy [2 de febrero de 2007] en su sección de Opinión de La Prensa por la abogada Consuelo García de Ungo. Empiezo por mencionar que el artículo es muy despectivo de las profesiones en las que se enfoca. No todo ser humano tiene la capacidad y habilidad para hacer todo y más aún, no todos tenemos las mismas competencias. Por esta razón, el que algunos nos dediquemos a ser abogados, médicos, ingenieros, etc., no nos hace más honestos que las personas que por necesidad —en la mayoría de los casos— se dediquen a ser empleados domésticos, jardineros, chofer y niñera o niñero.

En otro sentido, la profesión a la cual nos dedicamos por nivel de educación y/o necesidad, no refleja los valores que desde nuestra niñez se nos ha inculcado en nuestro hogar o entorno familiar y cotidiano. Refiriéndome a estos puntos como inicio de mi comentario, creo que la autora confunde el concepto de honestidad y con las habilidades técnicas para desarrollar una labor específica. Como en todo hogar o empresa, contratamos a las personas dependiendo al presupuesto que tenemos para pagarles.

En este sentido, no esperemos que al pagar solamente 100 dólares al mes, contratemos a un personal para el servicio doméstico con todas las habilidades y competencias que la abogada critica y se queja en su artículo. Estas personas trabajan por este dinero por necesidad y nosotros le pagamos por nuestro egoísmo y nuestra ambición. Si la abogada quiere a una persona que tenga todas habilidades que demanda, entonces que pague lo que un profesional de la limpieza cuesta, como estas compañías que se dedican a limpiar oficinas, casas, etc. Pero estoy seguro, que la abogada no contrata estos servicios por su precio-costo que es alto.

La mayor parte de la gente contrata a una persona que no es un profesional de la limpieza, que tiene una educación limitada, que deja muchas veces a su familia para vivir en otra casa, que debe despertarse antes que sus "amos" y dormirse después de ellos, y que es la primera vez que este hombre o mujer trabaja para atender y servir a otras personas. Igualmente, es improbable que el empleador esté dispuesto a enseñar a un empleado del servicio doméstico cómo barrer, trapear, sacudir, etc.

Ricardo Angulo
Empleado doméstico, jardinero y chofer




© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
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