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Reportaje especial
Panamá, viernes 26 de enero de 2007
 

LA EXTENSIÓN DEL CORREDOR SUR POR LA BAHÍA.

Un crimen contra la ciudad de Panamá

Ricardo Anguizola

A nivel mundial existe una tendencia de recuperar, utilizar y aprovechar los cuerpos de agua (zonas costeras y ríos) para generar espacios públicos en las ciudades; incluso, ciudades que crecieron de espaldas a la costa, ahora procuran voltearse para dar la cara a la zona costera y sus ríos, incorporándolos como su principal activo. Estos espacios una vez incorporados se han convertido en la carta de presentación de dichas ciudades.

Para el aprovechamiento de la zona costera existen distintos modelos como el de malecón clásico, que es el concepto correcto para el aprovechamiento de la bahía de Panamá y que ha caracterizado a la ciudad de Panamá desde la creación de la Avenida Balboa, y a otras ciudades como Río de Janeiro, Santo Domingo, Punta del Este, La Habana, ya que de esta forma se potencia la vocación natural de las mismas, como centros turísticos y comerciales. La principal característica en común es que no hay construcciones ni obstrucciones verticales al paisaje tales como rampas, entronques ni edificaciones, permitiendo una integración a nivel, de la visual del peatón, desde la ciudad hasta su litoral.

En la ciudad de Panamá, al contrario de dicha tendencia, hemos perdido costa en forma de autopista como es el caso del Corredor Sur, especialmente en el tramo de Panamá Viejo-Atlapa-Punta Pacífica, que se convierte en barrera física y visual, aislando a ese sector de la ciudad de su zona costera inmediata.

Recientemente en el foro de saneamiento de la ciudad y bahía de Panamá, se incluyó un eje temático y su correspondiente mesa de trabajo dedicada a debatir acerca de una visión de la ciudad de Panamá con una bahía y ríos saneados. Un amplio debate, con la participación de más de 20 profesionales nacionales, incluyendo arquitectos e ingenieros planificadores urbanos, y cuatro expertos internacionales de la planificación urbana invitados, se evaluó el proyecto de Cinta Costera, y se consensuaron entre otros, los siguientes criterios:

A) Una cinta costera tipo malecón urbano público es la forma más acertada de aprovechar el saneamiento de la bahía desde el punto de vista social, ambiental y económico.

B) La cinta debe incorporar toda la costa de la ciudad, y debe, en especial, unir la Ave. Balboa con el Casco Antiguo y Amador.

C) Cualquier elemento vial que se incorpore al diseño debe subordinarse, en su presencia física y visual, a la preservación del tejido urbano y a la habilitación de una franja recreativa continua e integrada a la ciudad. Esta subordinación debe traducirse en la no obstaculización del paisaje.

D) Se debe estudiar la posibilidad de habilitar playas en ciertos puntos y de conectar la Cinta Costera con nuevos parques lineales a lo largo de ríos urbanos recuperados tras el saneamiento de la ciudad.

E) Se debe integrar la Cinta Costera a un sistema eficiente de transporte público y multi-modal que apoye una actividad urbana, turística y comercial intensiva.

F) Deben resumirse estos criterios en un plan parcial, que ahora exige la nueva Ley de Urbanismo, y que incluya todos los temas, además del propio diseño de la Cinta Costera y las soluciones viales requeridas. Esto debe ser garantizado mediante la planificación, para evitar que el desarrollo improvisado y especulativo ahogue los espacios públicos.

La extensión del Corredor Sur atravesando la Cinta Costera, con sus entronques, rampas, muros, garitas, necesariamente repetirá multiplicado por cinco o seis la obstrucción que ya conocemos del sector de Atlapa, por lo que va en contraposición de los criterios de malecón clásico expresado y, por tanto, en detrimento del mejor aprovechamiento del litoral de la ciudad de Panamá. Además, la extensión del Corredor Sur, tampoco representa, por sí misma, la solución del problema vial de la Avenida Balboa, ya que requeriría de todas formas obras adicionales en todos los puntos de descarga del tráfico que ingrese en los distintos puntos de ésta y sus intersecciones.

Las autoridades en este tema, lo primero que deben aclarar es que la ciudad de Panamá tiene un envidiable litoral con su bahía, Casco Antiguo y causeway de Amador; que la vocación natural de este sector de la ciudad es turístico, comercial y residencial; que obstruir este paisaje es un crimen que lamentaríamos para siempre; que, por tanto, lo correcto económica, social y ambientalmente es la integración de sus costas sin obstrucciones a la vida recreativa y cultural de la ciudad.

Para ello proponemos una hoja de ruta a las autoridades que nos conduzca a un gran éxito: Primero, deben iniciar un proceso transparente; segundo, hacer una convocatoria nacional e internacional a concurso integral de diseño, construcción y financiamiento de Cinta Costera, incluyendo áreas verdes, la vialidad y el transporte para el litoral Punta Paitilla-Avenida Balboa-Casco Antiguo-Amador, basado en los criterios arriba expuestos y en otros que pudieran surgir de una consulta ciudadana; tercero, las propuestas serían de conocimiento público y evaluadas por un equipo de profesionales panameños de la arquitectura e ingeniería con alto reconocimiento público y representativos de distintos sectores de la sociedad en general, que sean designados mediante resolución de la Junta de Planificación Urbana; cuarto, el proyecto integral que resulte ganador sería construido en dos a tres años.

Para concluir, esperamos que esta vez las autoridades sean receptivas de los intereses de la ciudadanía y no comprometan negativamente el futuro y la calidad de nuestra ciudad con obras viales obstaculizadoras del paisaje y que, además, no resolverán los problemas de tránsito. Por nuestra parte, los ciudadanos, debemos estar alertas frente a las pretensiones del Corredor Sur ya anunciadas por las autoridades, y hacernos sentir con objetividad, propuestas y acción, demostrando que no seremos indiferentes, ni convidados de piedra en la toma de las grandes y trascendentales decisiones acerca de nuestra ciudad.

El autor es presidente de la Comisión de Ambiente y Urbanismo de Apede.



 
 
 
 
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