| SEGURIDAD SOCIAL.
Y a nosotros, ¿quién nos defiende?
Bernardo Quintero
Es harto conocido el problema de la salud en Panamá, la cual hizo conciencia humana, con la intoxicación de los pacientes del Seguro Social, situación que motivó la formación de los Garantes de la Salud, los cuales harán de conocimiento público, el documento que ya le han comunicado al presidente Martín Torrijos. No conozco su contenido, pero sí conozco a algunos de estos garantes y lo que piensan al respecto. Estoy de acuerdo en principio con sus sugerencias. Como menciono en el título de este artículo, quién defiende a los pacientes, quién los toma en cuenta, que al final de la cadena, son los beneficiarios del cambio en las estructuras de salud, que en mi opinión, hay que cambiarlas.
Como médico que soy, siento que en ocasiones hemos perdido la brújula de a quiénes servimos, no es a nosotros mismos, sino a la gente, nuestros pacientes, siento que muchos médicos, nos hemos DESHUMANIZADO y no nos hacemos partícipes del dolor de la gente, de su larga espera al sacar las citas, del tiempo que les dedicamos, tanto en la consulta de su enfermedad, como en la explicación que se le da de su dolencia; no los escuchamos, a veces somos meros autómatas y cuando los examinamos, hacemos el mismo diagnóstico, a todos los tratamos por igual, sin tener en ocasiones en cuenta lo que nos quieren decir, no solo en expresión verbal, sino en expresión corporal.
Siendo parte de una institución, como patrono, puedo darme cuenta de las deficiencias que tenemos tanto en equipo, como en materiales; al mismo tiempo, certifico la duplicidad de grupos haciendo el mismo trabajo, costos que inciden sobre las entidades en donde están, pudiendo utilizar tanto el equipo como el material humano, en un solo lugar y así facilitar a las personas y al personal, su atención y la calidad que se puede brindar.
Con mucha frecuencia, los pacientes se quejan de que no son examinados en forma integral, siempre corriendo y al paso. Siento que la calidad profesional con la cual se brinda la atención, no va de acuerdo con la calidad profesional que se ofrece. Hay excelentes profesionales, pero no hay la misma atención para los pobres o ignorantes, los cuales creen todo lo que se les dice, con mucha dignidad y decoro. He visto en mi práctica, cómo se les miente y se le dicen diagnósticos que son completamente fuera de lo usual, sin importar costo en medicamentos, no se les explica lo que tienen y vuelvo y digo, no se les examina.
Siendo pediatra, examino niños en medio del llanto, que habían sido examinados hacía una hora y ni siquiera se les había colocado el aparato para examinarles el oído, que era donde tenían la causa de su molestia y angustia.
Hay ocasiones en que a niños de seis meses se les ha diagnosticado "infección de garganta", que a esa edad, fuera de ciertas enfermedades virales, son prácticamente imposibles. Les imponen medicinas como antibióticos, las cuales son innecesarias.
No quiero con este artículo, crear controversia con mis colegas, sino recordarles a quiénes nos debemos.
El autor es médico
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