Las discusiones de los proyectos de Código Penal y Procesal Penal no parecen despertar el interés de la sociedad, pese a las críticas vertidas por los escasos actores que han pasado por la Asamblea para el debate inicial.
Estas sesiones extraordinarias amenazan con tener un final anunciado y poco sorpresivo: la aplanadora del PRD le permitirá a Panamá estrenar un cuerpo legal actualizado, pero distante de los objetivos deseados. Seguirá la impunidad, se mantendrán los privilegios procesales tan cuestionados y lo peor, el sistema continuará tan ineficiente como hasta ahora pues los cambios a introducir obedecen a híbridos modelos que no conducen a solucionar ni a mejorar la administración de justicia.
Si a ello adicionamos las controversiales figuras regentes del Órgano Judicial, la tragicomedia florece con más savia. O actuamos ahora que aún hay oportunidad de enmendar este entuerto y plantear reformas reales, integrales y coherentes o simplemente nos conformamos con comprar una buena posición de butaca para el permanente show judicial que se avecina. |