| CELEBRACIÓN DE LOS CARNAVALES.
IPAT: el interior... también es Panamá
César Anel Rodríguez Herrera
Para algunos, probablemente existan otros temas de interés nacional que deben preocupar a quienes nos motivamos a opinar en este diario, sin embargo, esta vez pretendo enmarcarme puramente en uno de los temas que más seriamente se toma la mayor cantidad de panameños: "el Carnaval".
Como buen interiorano que soy, he crecido viendo esta fiesta entre las dos ciudades de mis padres: Las Tablas y Chitré, ambos pueblos de arraigadas tradiciones y en donde por todo un año grupos de personas que desean mantener la verdadera tradición de los carnavales más reconocidos de Panamá, trabajan incansablemente.
Desde hace unos años y con el "renacimiento" del Carnaval capitalino son muchas las preguntas que tanto yo, como azuerense orgulloso, y estoy seguro que más de uno de mis paisanos nos hacemos en relación al gran despliegue publicitario y económico que ofrece el Gobierno Nacional exclusivamente al Carnaval de la capital, entre ellas: ¿por qué tanto esfuerzo y de manera exclusiva para reinventar un Carnaval que murió hace añoooos en una ciudad que no necesita quitarle al interior, probablemente la única actividad que genera recursos suficientes para mejorar la difícil situación de sus habitantes?
Me parece que el Gobierno Nacional no debe promover solo el Carnaval capitalino, pues es el que menos tradición puede brindarle al extranjero. Si se desea promover a Panamá como destino turístico para estas festividades, existen decenas de pueblos que verdaderamente pueden atraer al visitante y no un poco de "carros emparapetados" y con sitios con derivaciones etimológicas claramente foráneas, como el tan cacareado "culecódromo".
¿Por qué no se destina una partida similar a la de la ciudad de Panamá a los otros pueblos que sí hacen un Carnaval 100% panameño? ¿Por qué pasar vendiendo al Carnaval de Panamá con afiches repletos del Carnaval tableño, si prácticamente le piden al turista que no pase del puente? ¿Es eso justo para los organizadores de las tunas interioranas, reinas, artesanos y toda la maquinaria que trabaja para alcanzar lo que con los tres millones que cuesta "el capitalino" jamás podrá siquiera imaginar?
No sé qué piensan ustedes, pero si hay para unos, debe haber para todos. Ojalá que quien dice ser mi paisano: El señor Presidente, tome algunas de las inquietudes de sus "coterráneos" y no tenga a un Ipat trabajando solo para la ciudad.
El autor es comunicador social
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