| LIBERTAD DE EXPRESIÓN.
La epifanía de Hugo Chávez
Alejandro A. Tagliavini
Buenos Aires. El papa Benedicto XVI advirtió que el poder que poseen los medios de comunicación de masas puede debilitar la capacidad de crítica en un mundo globalizado. Hizo esa reflexión en la misa que celebró con motivo de la festividad de la Epifanía, cuya etimología griega significa manifestación (un fenómeno milagroso), en la basílica de San Pedro, donde recordó a los Reyes Magos.
Hablando de manifestación de la verdad, el "gigantismo" de los medios de comunicación nubla la capacidad de "síntesis crítica" y puede desvirtuar el desafío de la globalización, que es alcanzar un nuevo orden político y económico, pero especialmente espiritual y cultural, un nuevo humanismo, dijo el Papa.
Dicho sea de paso, este gigantismo suele tener como fuente al Estado, ya sea porque posee enormes medios de difusión o porque, con sus regulaciones (presión impositiva, por ejemplo), impide el surgimiento de pequeñas empresas y favorece el crecimiento de los grandes grupos, muchas veces amigos del poder.
"Un mundo profundamente transformado y que, por primera vez en la historia, está frente al reto de una civilización global", en cuyo albor se celebró el Concilio Vaticano II que, precisamente, tuvo la virtud de "globalizar" al cristianismo al hacerlo accesible para todos los hombres.
"Si María, José y los pastores de Belén representan al pueblo de Israel que ha acogido al Señor, los Reyes Magos son la primicia de las gentes, nuevo pueblo de Dios, basado ya no en la homogeneidad étnica, lingüística o cultural, sino sólo en la fe común en Jesús, Hijo de Dios", explicó, "la Epifanía de Cristo es, por tanto, al mismo tiempo epifanía de la Iglesia, es decir, manifestación de su vocación y misión universal".
Casualmente, coincidiendo con esta fiesta de la Iglesia, el gobierno venezolano de Hugo Chávez exhortó al secretario general de la OEA a "retractarse" de sus críticas por la no renovación de licencia de transmisión a Radio Caracas Televisión, la más antigua del país con 48 años de transmisión que, según la versión oficial, apoyó el golpe de Estado de 2002.
Para la cabeza de la OEA tal medida es un hecho "sin precedentes en las últimas décadas" en América Latina, y "una forma de censura contra la libertad de expresión (que)... se transforma en una advertencia a los demás (medios), llevándolos a limitar su acción, a riesgo de correr la misma suerte".
El gobierno de Chávez, con una preocupante e inusual dureza, lamentó que el Secretario "se haga eco de infundadas acusaciones provenientes de medios de comunicación que han desvirtuado su función social, quebrantando la ética periodística y han estado permanentemente atentando contra las instituciones democráticas".
En otras palabras, Chávez decide quién es suficientemente ético para poder ejercer "la libertad de prensa" en Venezuela. Obviamente, los más "éticos" resultan ser los que atienden las manifestaciones "casi milagrosas" del Gobierno, la "epifanía" de Chávez.
Son innumerables las condenas internacionales. Por ejemplo, IFEX, que entrega noticias relativas a la libertad de expresión, señaló en junio pasado que ya se habían anunciado diversos tipos de atropellos al ejercicio del periodismo, como agresiones, secuestros, detenciones y amenazas.
Sea como fuere, la verdadera Epifanía, la manifestación de la verdad, ya no tiene retorno. De un modo o de otro, más tarde o más temprano, quienes pretendan impedir la difusión de la realidad serán superados por los hechos.
Firmas Press. El autor es miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California
|