| IRAK.SECUELAS TRAS CAÍDA DE HUSSEIN.
Una bomba de tiempo amenaza al norte de Irak
Los partidos kurdos trabajan duro para convertir a Kirkuk en una región autónoma.
Los árabes y turcomanos que viven en el área temen convertirse en ciudadanos de segunda clase.
| AFP/SAFIN HAMED |
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| ESTRATEGIA. El conflicto de Kirkuk es utilizado como argumento para la nueva estrategia para Irak.794734 |
EL CAIRO, Egipto/DPA
Con soldados adicionales y presión sobre el gobierno, el presidente estadounidense, George W. Bush, pretende contener el terror y la anarquía en Bagdad y las conflictivas provincias de Anbar, Diyala y Salaheddin, habitadas principalmente por sunitas.
Pero en simultáneo, en la ciudad noriraquí de Kirkuk está en marcha una bomba de tiempo, que nadie hasta ahora se ocupó seriamente de desactivar. Los partidos kurdos de Irak trabajan a ritmo redoblado para convertir a la ciudad multicultural y sus ricos campos petrolíferos en una parte de la región autónoma kurda del norte de Irak.
Los árabes y turcomanos que viven en Kirkuk quieren impedir esto a toda costa, porque temen que si la ciudad pasa a ser dominada por completo por kurdos ellos se conviertan en ciudadanos de segunda clase.
Para eso cuentan con el respaldo de los partidos sunitas en Bagdad y de Turquía, que se sienten unidos a los turcomanos y quieren impedir el surgimiento de un Estado kurdo independiente en territorio iraquí.
Tras lo cual, la oficina del presidente de la región autónoma kurda en Erbil replicó: "Les queremos recordar que ya hace tiempo que no existe el Imperio Otomano, y que Irak no es parte de Turquía".
Pero en este conflicto no solo se trata de una escaramuza verbal. Los partidos kurdos quieren asentar ahí a miles de kurdos que fueron expulsados de la ciudad durante el régimen de Saddam Hussein.
Luego quieren que los habitantes de la ciudad decidan por referéndum sobre la incorporación de Kirkuk a su región autónoma.
Para acelerar el regreso, el comité estatal para la "normalización" en Kirkuk dispuso esta semana que cada familia kurda que regrese a la ciudad reciba terreno edificable y dinero. Los árabes del sur, a los que en su momento Saddam había llevado a Kirkuk con estímulos financieros, tendrían que volver a su vieja patria.
Pero en Kirkuk crece la resistencia contra los planes de los kurdos. "Queremos defender nuestra ciudad junto con los turcomanos", indicó el árabe Dyasim al Dyaburi. Kirkuk es una ciudad iraquí y no kurda, añadió el tenedor de libros.
Durante el gobierno de Saddam se cometieron injusticias contra los kurdos, "pero no se puede corregir un error con un segundo error".
En el reciente reporte de la ONU sobre la situación de derechos humanos en Irak se mencionan "amenazas, vejámenes y persecuciones arbitrarias" de árabes y turcomanos por cuenta de allegados de las fuerzas de seguridad y servicios secretos kurdos en Kirkuk. "Ese tipo de abusos podrían ser los primeros indicios de una crisis amenazante en Kirkuk en los próximos meses", indica el informe. También en Washington hay preocupación por la situación de esta ciudad.
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