BUSCADOR
  Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Suscripciones | Portadas PDF | Titulares por e-mail | Contáctenos
  EL IMPRESO  
Hoy por hoy  
 
   
  Opinión  
  Perspectiva  
  Deportes  
  Mundo  
  Economía y Negocios  
  Vivir +  
  Reseña  
  Sociales  
  Horóscopo  
     
  SUPLEMENTOS  
  Ellas Virtual  
  Martes Financiero  
  Aprendo Web  
  Reseña Empresarial  
Pulso de la Nación
  SERVICIOS  
Titulares por
e-mail
Columnistas
Guía del sitio
Tarifas
¿Quiénes somos?
Contáctenos
  TIEMPO LIBRE  
Turismo
De interés
Cartelera de cines
De noche
 
  PÁGINA DEL LECTOR  
Porque nuestros lectores sí cuentan
  CANALES  
Salud
Psicología
Psicología sexual
Bebés
Hogar
Mascotas
Tecnología
Cine
Libros
Farándula
Discos
Reportaje especial
Panamá, viernes 12 de enero de 2007
 

MÁS TROPAS PARA IRAK.

Escalada de sangre estadounidense

Nicholas D. Kristof

Un aumento en el número de tropas estadounidenses en Irak pudiera haber sido de ayuda en 2003 o principios de 2004.

Pero, en 2007, el plan del presidente Bush al parecer representa una variante añeja de enfoques que ya se han probado y que, en su mayoría, han fracasado, a los cuales se oponen algunos altos comandantes militares de Estados Unidos e iraquíes ordinarios por igual, y cuyo resultado más probable será muchos más estadounidenses en bolsas negras o sillas de ruedas.

La realidad es que ya hemos intentado los aumentos de tropas. Hubo uno de 20 mil efectivos castrenses a principios de 2004, otro similar en el otoño de 2005, así como uno de menor tamaño en el verano de 2006.

Apenas en julio pasado, George W. Bush describió alegremente "un plan enfocado a enviar tropas adicionales de Estados Unidos e integrantes iraquíes del área de seguridad a Bagdad en las semanas entrantes".

Para octubre del año pasado, el general divisional, William Caldwell, portavoz en jefe de las fuerzas armadas de Estados Unidos en Irak, estaba reconociendo que los recientes aumentos de tropas "no habían cubierto nuestras expectativas generales en cuanto a mantener una reducción de los niveles de violencia'".

Proponentes de la escalada citan el ejemplo de Tal Afar, poblado en el noroeste de Irak. "Las fuerzas estadounidenses ahí han obtenido cierto éxito genuino desde septiembre de 2005 con la estrategia despejar, construir y mantener" que al parecer Bush favorece actualmente para Bagdad.

Sin embargo, Tal Afar tiene apenas una trigésima parte del tamaño de Bagdad, y ni siquiera es árabe: sus habitantes son, en la mayor parte, miembros de la minoría turcomana. Es una tontería intentar replicar ese (limitado) éxito en Bagdad.

En el poblado de Tal Afar, había un soldado estadounidense por cada 40 residentes. Usando el mismo radio en Bagdad, se requerirían 150 mil efectivos militares, sostenidas a lo largo de más de un año. Eso es imposible.

El aumento de tropas por parte de Bush quizás alcance las dimensiones suficientes para exponer más efectivos al peligro y permitir que el gobierno iraquí se libre de la tarea, sin ser suficientemente grande para alcanzar la seguridad.

Donald Rumsfeld (el ex secretario estadounidense de la Defensa) estaba equivocado prácticamente en todo con respecto a Irak, con la excepción del aspecto negativo de enviar más tropas a dicho país: "Más fuerzas, tanto de Estados Unidos como de la coalición, crean la impresión de una ocupación", dijo.

Seguro, Irak promete ayudar en la aplicación de severas medidas. Sin embargo, yo apuesto a que una vez más la dirigencia iraquí hará grandes promesas y después nos dejará solos a los estadounidenses para soportar la pesada carga.

En cualquier caso, el envío de incluso más jóvenes estadounidenses no ayudará a los esfuerzos de contrainsurgencia cuando, con base en un sondeo de opinión patrocinado por Estados Unidos y levantado en septiembre, "78% de los ciudadanos iraquíes cree que la presencia de tropas estadounidenses está provocando más conflicto del que previene". Es por esa razón que los iraquíes favorecen de manera abrumadora un plazo o programación para el retiro de Estados Unidos, misma que, en lo personal, yo también favorezco.

El presidente Bush está en lo cierto con respecto a los riesgos de un retiro de fuerzas: nuestro retiro podría ser seguido por un enorme derramamiento de sangre y por una guerra regional, en la cual Irán apoyaría a milicias de iraquíes chiíes y Arabia Saudita y Jordania darían su respaldo a iraquíes suníes (con Turquía marchando al interior del Kurdistán).

Si el presidente Bush tiene éxito en la escalada de nuestra participación militar, casi es inevitable que muchos estadounidenses más sean muertos y heridos. El enfoque ha girado en torno a las muertes, pero, según algunas versiones, 16 integrantes de las fuerzas armadas de Estados Unidos han salido heridos por cada efectivo que ha muerto. Eso, en parte, es un tributo a los avances de la medicina militar, ya que en Vietnam se registraron 2.6 heridos por cada muerto de Estados Unidos.

Considerando todo, entre 22 mil y 50 mil estadounidenses han sido heridos hasta ahora en Irak (dependiendo de quién presente el conteo); la segunda cifra equivale a un tercio del número registrado a lo largo de toda la guerra de Vietnam. Linda Bilmes, académica de Harvard que acaba de escribir un informe acerca de los heridos de guerra, nota que la carga atrasada en cuanto a reclamos de veteranos por discapacidad ha crecido en más de cinco veces desde 2000, y cita historias de horror como la de un sargento que sufrió severas heridas cerebrales y después dejaron de enviarle su paga y le cortaron los servicios públicos debido a un error burocrático.

The New York Times



 
 
 
 
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al Cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.
Corporación La Prensa: (507)222-1222
Apartado 0819-05620 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá