Mientras la crisis de la justicia de este país se deja sentir cada día con la descarada impunidad de quienes tienen poder, la magistrada presidenta de la Corte Suprema organiza celebraciones y fastos, en los que hace derroche de un cinismo inaguantable.
Dice la magistrada Graciela Dixon que el año que recientemente terminó fue "muy fructífero" en el Órgano del Estado que preside y que, a pesar de que se le vence su período en diciembre, está dispuesta a permanecer en el cargo otros 10 años, "si el país exige sus servicios". Bueno, habrá que recordarle a la magistrada Dixon algunas de las vergüenzas que se calló en su recuento anual.
Recordémosle el caso conocido como "duro dólares", los fideicomisos de la Caja de Ahorros, el caso PECC y la vinculación de un ex presidente de la República o las partidas discrecionales usadas para gastos personales de dos ex presidentes, entre muchos otros. En la mayoría de estos temas, la intervención de la Corte fue para paralizar las investigaciones y cerrar los procesos para siempre. Si usted lo ha olvidado magistrada, nosotros no. |