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Reportaje especial
Panamá, martes 9 de enero de 2007
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Un cambio que se impone

Harmodio Arrocha Jr.
harrochas@prensa.com

OPINIÓN. La imagen del béisbol panameño atraviesa por uno de sus peores momentos tras experimentar una serie de fracasos en el 2006 y vivir en carne propia los desaciertos de una dirigencia que pecó de terca al mantener vigente un viejo cascarón como estructura e ignorando irresponsablemente la imperiosa necesidad de modernizar la pelota criolla. Olvidando con ello que este es un país tradicionalmente beisbolístico que a través de su historia ha producido 48 grandes ligas y que se ha ganado a pulso un sitial en el mundo. Sin embargo, es justo reconocer que esta misma dirigencia reelegida en el mando de la Fedebeis ha hecho una reflexión en un buen momento para así encauzar nuestro béisbol en la dirección correcta. Y así se lo hice saber a Franz Wever mientras hablábamos sobre las expectativas para esta nueva temporada, conjuntamente con el ex pelotero Lauren Florez, la noche del miércoles en el Estadio Nacional Rod Carew.

La razón es sencilla. No podíamos enterrar más el béisbol y tampoco podíamos seguir manchando una historia que está llena de acontecimientos importantes. Claro, desde un principio me gustó la idea de que se mercadeara el béisbol como lo hace el fútbol, una vez dialogué sobre el tema con el federado Elvis Polo, justamente sobre las proyecciones que hay para desarrollar más el béisbol nacional y sobre todo modernizarlo entregando la batuta a un grupo de empresas televisivas que se encargarán de mercadear ambos torneos. Hoy, arranca una nueva temporada con muchos retos por delante y reconozco que el ambiente que hay es muy positivo, tanto así como para contagiar a una fanaticada que ha estado divorciada en los últimos años de los estadios. Y eso es importante para mantener la llama de aquél fuego que todavía no se ha extinguido.

Recordaba ayer con el reputado cronista Alfredo Franceschi aquellas épocas no muy lejanas en las cuales las proezas de algunos astros que crecieron precisamente en la vitrina del béisbol juvenil ponían el estadio a reventar de aficionados. La campaña del 87 es recordada como una de las más calientes en la historia de los campeonatos nacionales de béisbol juvenil y fue Sherman Obando uno de los grandes protagonistas. El corpulento artillero que formó un binomio de terror junto a Orlando Miller, fue el bateador que más daño le hizo al lanzador Mariano Rivera en aquel encuentro que el Oeste le ganó a Bocas del Toro. Sherman descifró una recta de Mariano, que en esa época no intimidada a nadie y lo puso contra el paredón en un juego donde ligó de 4-4, incluyendo dos dobletes. Después les sigo contando otras anécdotas de ilustres peloteros criollos.

El autor es periodista.




 
 
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