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COMARCAS INDÍGENAS. TRES INCENDIOS EN MENOS DE UN MES.
Pesquisas buscan mano criminal
Funcionarios de la PTJ y la Fiscalía Auxiliar viajaron ayer al sector de Wargandí para investigar el incendio.
El Gobierno envió 16 tiendas para 240 personas, alimentos, agua, pañales y leche para 774 damnificados.
| CORTESÍA/Sinaproc |
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| DEVASTACIÓN. Walá, un día después del siniestro. Las autoridades y la prensa vuelven la mirada hacia los indígenas nuevamente.790921 |
Redacción de La Prensa
panorama@prensa.com
La ministra de Vivienda, Balbina Herrera; el director del Servicio Nacional de Protección Civil, Roberto Velásquez A., y el viceministro de Gobierno, Severino Mejía, tienen sospechas de que el incendio que acabó con el caserío de Walá, en la comarca kuna de Wargandí, no fue accidental.
Herrera y Mejía señalan que tanto Piriá como Walá quedan en plena selva darienita, por lo que no se explica cómo pudieron darse estos siniestros.
Sin embargo, ante las versiones de que hubo mano criminal de narcotraficantes colombianos, los dos funcionarios prefieren no adelantarse y esperar los resultados de las investigaciones del Ministerio Público y la Policía Nacional.
Pero, para los sahilas, neles e inatuledis kunas los incendios que han acabado con las aldeas kunas de Piriá, Soledad Miriá y Walá en menos de un mes son obra de "malos espíritus".
Mientras las investigaciones avanzan, el Gobierno ha enviado 16 tiendas que alojan 240 personas, alimentos, agua, pañales, ropa y leche para 774 damnificados.
Tras visitar el área, Herrera indicó que se espera el informe de la Policía y la PTJ, ya que lo ocurrido es "sospechoso", dado que en la casa en que se inició el fuego hacía 10 días no se cocinaba con gas ni kerosene.
Mejía acotó que "no es responsable dar opiniones sobre el tema sin tener concluidas las investigaciones, pero es sospechoso que se hayan dado tres incendios". "La primera vez se podría pensar en algo fortuito; la segunda vez es para ponerse en alerta, pero la tercera vez, llama la atención", dijo Mejía.
Sobre la seguridad en los sitios donde ocurrieron los siniestros, señaló que "son lugares de difícil acceso y muy remotos, en que los puestos de vigilancia están distantes y en los que de manera esporádica hay patrullajes, por aire o por mar, pero hay factores que valorar para determinar otros riesgos... Ya van tres , no sabemos si habrá un cuarto o un quinto".
A su vez, el fiscal auxiliar, Luis Martínez, señaló que "obviamente, llama la atención" la forma cómo han ocurrido.
Según Martínez, aunque se ha hablado de válvulas de seguridad de los tanques de gas como probable causa, "esto no ha sido probado todavía".
Ayer en la tarde, funcionarios de la Policía Técnica Judicial y la Fiscalía Auxiliar fueron trasladados a Wargandí, para determinar la forma en que ocurrió este último siniestro.
Mil 436 damnificados dejan 3 fuegos
Balance de tragedias
El comandante primer jefe del Cuerpo de Bomberos de Panamá, Mario Ramírez, expresó su sorpresa por el tercer incendio que consumió una aldea kuna en menos de un mes y prometió brindar un informe tan pronto miembros de la Oficina de Seguridad retornen a la capital. El jefe bomberil dijo que el incendio de la isla Soledad Miriá, el 26 de diciembre, se produjo por la explosión de un tanque de gas, pero el tercero, acaecido el domingo 7, "no tiene lógica".
El primer incendio ocurrió el 21 de diciembre, en Piriá, comarca de Madungandí, consumió 43 viviendas y dejó 314 damnificados; el segundo, ocurrido el 26 de diciembre, en la isla de Soledad Miriá, consumió 39 casas y dejó 348 damnificados. El último, el del domingo 7, devastó 196 viviendas y dejó 774 personas sin casas. Lo curioso es que las comunidades de Piriá y Walá están en la cordillera, a 38 kilómetros entre ellas, y Soledad Miriá, a 110 kilómetros de Walá.
(Con información de Isabel Castro, José Quintero y José Somarriba)
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