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RELIGIÓN. POLÉMICA TRAS DIMISIÓN DE ARZOBISPO.
Roma habló, fin de la discusión
El nuevo arzobispo de Varsovia renunció por su pasada colaboración con el comunismo.
Después de que el religioso confesara los contactos con los servicios secretos, la ira de algunos llegó al Vaticano.
| AP |
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| VARSOVIA. El comportamiento de Stanislaw Wielgus en los años del régimen comunista en Polonia dañó gravemente su imagen.790306 |
ROMA, Italia/DPA
En realidad, era inimaginable lo que ayer sucedió en algún lugar entre Varsovia y la Ciudad del Vaticano: sólo una hora antes de su ceremonia de investidura, el nuevo arzobispo de la ciudad polaca, Stanislaw Wielgus, dimitió tras las críticas recibidas por su relación con los antiguos servicios secretos comunistas.
En principio, oficialmente se dijo sólo que el Papa había aceptado su renuncia. Sin embargo, parece claro que Wielgus no tomó solo esa difícil decisión. Después de que Benedicto XVI fuera criticado en septiembre por todo el mundo por sus polémicas palabras sobre el islam y la violencia durante un discurso en Ratisbona, el nuevo año empieza para él de nuevo con mal pie.
Al fin y al cabo, el Vaticano defendió al obispo hasta el final y aseguró tener plena confianza en él. Los observadores advertían desde hacía días, sin embargo, de que Benedicto se arrepentiría de su decisión de apoyar a Wielgus. "Eso tendrá consecuencias dolorosas para el Papa", dijo el historiador y antiguo ministro polaco de Exteriores Bronislaw Geremek al periódico La Repubblica.
CUESTIÓN DE JERARQUÍA
Como la mayoría de los polacos, el analista también se mostró convencido de que el antecesor de Benedicto, Karol Wojtyla, habría elegido otro sucesor para el cardenal Jozef Glemp. "Pero la iglesia es una institución jerárquica: Roma locuta, causa finita (Roma habló, fin de la discusión)", dijo Gemerek.
En eso, sin embargo, parece que se equivocó. Y con la dimisión de Wielgus tampoco parece que el asunto esté liquidado, pues Polonia tuvo durante décadas un papel muy especial en el Vaticano.
Juan Pablo II apoyó en los años 80 al movimiento prodemocrático Solidaridad y contribuyó así a la caída del comunismo en el país en el año 1989. Tras la muerte de su antecesor, Benedicto también señaló varias veces el profundo cariño que siente por la nación de Wojtyla. Uno de sus primeros viajes lo llevó, entre otros lugares, a Varsovia, Cracovia, Wadowice y Auschwitz. Pero la suerte diplomática con la que Karol Wojtyla afrontó el pasado polaco parece, al menos en el caso de Wielgus, haberle faltado a su sucesor.
PRESAGIO
Casi aparece como todo un presagio que el líder de los católicos llamara en un discurso ante el clero polaco a perdonar los pecados en la Iglesia y a enmarcar sus actos en un contexto histórico: "Debemos evitar la arrogancia de querer jugar a jueces de las generaciones pasadas".
Sin embargo, subestimó la fuerza explosiva que todavía tiene en Polonia el pasado de espía de un clérigo.
Es conocido que Benedicto es un hombre que una vez que toma una decisión difícilmente la cambia. Y eso intentó también en el caso de Wielgus hasta el último momento.
Dos semanas se aferró el Vaticano a su versión de que la Santa Sede había "analizado todas las circunstancias de la vida del nuevo arzobispo de Varsovia antes de su nombramiento, también aquéllas que tienen que ver con su pasado".
Pero después de que Wielgus confesara sus contactos con los servicios secretos, el enfado y la irritación se extendieron por el Vaticano.
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