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PARA EVITAR ACCIDENTES.
Las nuevas sanciones en el tránsito
Iván Lau de León
Este año nos despertamos con una nueva lista de multas que la Autoridad del Tránsito está implementando.
Como ciudadano no me queda más remedio que ver el vaso medio lleno y aplaudir las medidas, pese a las tragedias que la familia panameña ha experimentado con los accidentes donde las regatas de un grupo de adolescentes, el transporte público con los buses en los que muchos de ellos son un arma en movimiento, la falta de prevención para una red vial segura, la carencia de visión por parte de las autoridades y la apatía ciudadana, han sido las notas discordantes durante ya muchos años.
Todos esperamos que este nuevo reglamento no sea una patente de corso para que los agentes de tránsito salgan a poner boletas a diestra y siniestra; el objetivo no es recaudar más fondos para el erario a través de más multas, es aumentar el grado de sanción para actos que afectan, no sólo al individuo, sino también a la sociedad en general.
El fin que se debe perseguir es evitar accidentes en la calle, no es ver a un agente de la Policía detrás de un anuncio o escondido en una curva para ver a quién agarra, es ver a ese agente como herramienta de orden, de protección, pero, sobre todas las cosas, de prevención. Las medidas de sanción son un mal necesario, pero las alternativas para evitar que el daño ocurra son siempre la mejor solución.
Como abogado me preocupa la posibilidad de multas que puedan caer al arbitrio de quien la impone, es fácil establecer si una persona no está usando el cinturón de seguridad o está con el teléfono celular en el oído, ¿pero cómo establecemos el "aliento a alcohol"? ¿No sería más serio y bajo rigor científico comprobar el grado de intoxicación de la persona y bajo ese criterio establecer sanciones que vayan en aumento de acuerdo con lo que refleje la prueba? Hay que confiar que el olfato de nuestros servidores públicos está bien desarrollado, o ya todos tienen lo que en la jerga coloquial le llaman el "guarómetro". Salvo que el criterio sea cero tolerancia y no se permita ni la más mínima ingesta aún así la base impositiva de la sanción, sin las herramientas necesarias, a todas luces carece de sustento; sin embargo, la embriaguez comprobada (criterio que asumimos está regido bajo un mecanismo de prueba) o intoxicación con sustancia ilícita o lícita debe ser severamente sancionada, sobre todo si media lesiones a terceros.
Sabia decisión de anular por un año la licencia de un conductor involucrado en más de media docena de colisiones, que como profesional del volante en el transporte público se estrella contra una vivienda. ¿Cómo podemos poner en sus manos nuestra vida al tomar un bus?
Estamos a tiempo y considero que en gran medida esa es la intención de las sanciones, pero no nos engañemos. Si al final del año rompemos marcas en multas y sobrepasamos la cantidad de sanciones impuestas, pero tenemos igual o mayor cantidad de accidentes, igual o mayor cantidad de lesiones o muertes, entonces no estamos cumpliendo con nuestro papel; las soluciones deben ser integrales.
Panamá ya es una metrópolis; el secreto del éxito es la convivencia pacífica, acatar las reglas es deber de todo ciudadano consciente y de las autoridades que velen por cada uno de nosotros. ¡Se trata de una responsabilidad de todos!
El autor es abogado
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