Pareciera que la actual administración pretende patentar y extender su fórmula de darle tiempo al tiempo pues así ha decidido enfrentar los grandes problemas del país. No han tenido reparo a la hora de hacer esperar a los familiares de las 50 personas que fallecieron envenenadas por medicamentos contaminados con dietilene glycol.
Tampoco han dicho quién cargará con esas muertes. Primero hablaron de una comisión para enfrentar la crisis; luego, de una comisión investigadora, y finalmente crearon una comisión de garantes para proponer un sistema de salud único, confiable y capaz de atender las necesidades médicas de toda la población. Simultáneamente, otro cuerpo evalúa cuánto se le debe pagar a los deudos de cada una de las víctimas, que fueron en busca de salud y la perdieron de una forma infame y agónica.
Pero, transcurridos tres largos meses, aún no hay un pronunciamiento oficial sobre los responsables de que un laboratorio estatal que producía medicinas para los asegurados funcionara con limitaciones y sin controles de calidad. ¿Cuánto tiempo más pasará sin que se rindan cuentas? Seguiremos esperando, sin desfallecer. |