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CONFLICTOS DE HERENCIA.
Suníes y chiíes
Violeta Yangüela
Santo Domingo. Rep. Dominicana. -Querida hija Sabrina, me pides que te explique la división de los seguidores del Islam entre chiíes y suníes. Intentaré hacerlo como los cuentos, que tanto te gustan.
Había una vez un territorio de beduinos en el continente euroasiático llamado Arabia -nación- estado de los reyes de la casa Saud, ahora conocido como Arabia Saudita. El clan de Saud luchó durante más de un siglo contra el de los Rashid, por controlar esas tierras.
En 1901 Abdul Asíz ibn Addul-Rahan al Saud vence y, en 1915, firma un tratado con el Imperio Británico donde lo reconocen líder del protectorado británico a cambio de apoyar a los ingleses en su guerra contra el Imperio Otomano. El clan de los Rashid apoyaba a los otomanos. En 1924 Aziz llega a La Meca con el juramento de los peregrinos: "aquí estoy Señor bajo su mandato". En 1932 proclama el Estado de Arabia Saudita. Abdul Aziz muere el 9 de noviembre de 1953 tras más de 50 años de reinado. Deja 260 hijos, 45 varones y 215 hembras que originan a los siete mil miembros que forman parte de la monarquía de la actual Arabia Saudita.
Muchos siglos atrás, el occidente de Arabia, recorrido de norte a sur por el Hejaz, se conocía como la "ruta del frankincense" porque operaba el intercambio de la mercancía más apreciada de esos tiempos. En el sur de aquel entonces -hoy Omán y Yemén- crece un árbol productor de una resina que empleaban en rituales religiosos, curativos y cosméticos -el incienso- tan codiciado como siglos después sería el oro para los conquistadores de América.
Ello hizo que los diferentes reinos, imperios, tribus y jefes, además de tener conflictos por el control de la ruta, gravaran impuestos al incienso, y -según las malas lenguas históricas- entre los impuestos y la rentabilidad del negocio, las caravanas debían beneficiar a muchos. ¿No se te parece a la corrupción de hoy?
El negocio de los inciensos, aceites y cosméticos produjo riquezas y, con ésta vinieron luchas por controlar la ruta, y lo que ahora llamaríamos "el bonche y la francachela". Y como suele ocurrir, frente al "deterioro moral por los bonches y francachelas" aparece el Salvador de los seres humanos: Mahoma, el último Profeta.
En ciudad de La Mecca, casi a la mitad de la ruta norte-sur del Hejaz, nace y vive por los años 570 un señor nombrado Abu al Qasim Mujammad Sibn Addullah ibn Abd al Muttalib ibn Hashim. Mahoma. Su clan -el de Quraysh radicado en La Mecca-, pronto dominaría a los mercaderes de la ciudad. Mahoma se emplea como guía de las caravanas comerciales. Y cuando muere el dueño de los camellos de la caravana, Mahoma se casa con su viuda.
En adelante no viajaría más. Podía dedicarse a meditar sobre los pecados que se cometían en ciudad de La Mecca. Fue durante esas meditaciones que se le apareció el Arcángel San Gabriel para decirle: recita. Mahoma comenzó a recitar y así nacieron el Corán y el Islam.
A su muerte sobrevienen conflictos de herencia. Una parte de sus seguidores decidió que ésta tenía que ir por la línea sanguínea, y la otra que por la línea burocrática. Abu Bakú, uno de sus más antiguos seguidores y colaboradores, lo hereda burocráticamente dando inicio a la era de los "khalifa", arabismo que significa algo parecido a "asistente de Alá", que se convertiría en los califatos, el supremo gobierno del mundo del Islam.
Abu, antes de morir, designa a Umar, miembro del clan Quraysh, como sucesor. Tras 10 años de reinado, Umar es asesinado y Uthman, otro de los primeros conversos y miembro del clan de Quraysh, le sucede en el califato. Son los suníes del Islam.
Como verás, hija, el poder de la religión sustentada en el poder económico (¿o al revés?) toma poder político para gobernar los territorios de entonces. Hasta hoy, la rama de los suníes es mayoritaria en el Islam.
Del otro lado, Alí, el primer converso -primo de Mahoma y esposo de Fátima, la única hija de Mahoma-, pierde la herencia por línea sanguínea.
Mientras, la línea burocrática en el poder amasa fortuna con el control de la ruta, Alí continúa la vida como el profeta Mahoma y comienza a ganar adeptos. En su intento de establecer su califato es asesinado y su cabeza cortada por una espada. La lucha por el poder político-económico-religioso sigue aún. La tradición religiosa dice que sus últimos deseos eran que colocaran su cuerpo en un camello, para ser enterrado en el lugar donde se para a descansar. Ese lugar está en Najaf, por eso ciudad santa, localizado en lo que hoy es la nación-estado de Irak. Con Alí, nació la rama chií del Islam.
Como puedes ver, querida Sabrina, la historia enseña que los seres humanos siguen cargando en su mochila con la misma condición humana desde su creación. Sólo cambian los escenarios.
Te quiere, Violeta.
Firmas Press. La atora es periodista dominicana
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