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DISCAPACIDAD. LAS FAENAS DE TRES PERSONAS QUE LABORAN EN LOS TALLERES DEL IPHE.
Los fabricantes de esperanzas
Estas tres vidas son parte de las 60 que a diario luchan por demostrar su ‘capacidad, no su discapacidad’.
Solo el 37.7% de las personas con algún tipo de discapacidad tiene un trabajo.
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| En el taller de tapicería, Luciano ya tiene un lugar bien ganado. Es el encargado de quitarle la tela a los muebles. Desde hace seis años labora en el IPHE.788553 |
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| La vida en los talleres empieza a las 7 de la mañana. Allí se fabrican desde banderas hasta los más finos muebles. El trabajo de 60 personas le representa al IPHE 180 mil dólares anuales. |
Texto: Eliana Morales Gil
Fotos: Jihan Rodríguez
panorama@prensa.com
Toñito, Moreno y Luciano son ampliamente conocidos en el Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE). Cada mañana llegan a la institución con una enorme carga de energía dispuestos a inyectársela a sus faenas.
El trabajo de estos hombres transcurre entre papeles de colores, telas de banderas, muebles y el olor de la madera recién cortada.
Trabajan en los talleres de producción y adaptación laboral del IPHE desde hace ya varios años, y a partir de la esfera de su desempeño sencillo y sereno también fabrican su propio mundo de esperanzas.
El de Toñito, por ejemplo, adquiere color en medio de la gama de papeles con que elabora las piñatas. Lleva ya más de 20 años vistiendo a esos artículos casi mágicos que hacen felices a los niños en el día de su cumpleaños.
Su cabellera blanca y los surcos que marcan su rostro indican la llegada de los años, pero eso no le impide bailar de vez en cuando y escuchar las canciones de Julio Iglesias.
Nació con síndrome de Down, pero esta condición no es un obstáculo para que elabore las piñatas. De hecho, diariamente las nueve personas que trabajan en ese taller fabrican entre ocho y 10 piñatas. El 90% de los que allí laboran tiene retardo bajo, dice Itzel Torres de Sarmiento, directora de producción y adaptación laboral del IPHE.
En el taller de costura pasa algo similar, el 70% del grupo de trabajadores tiene problemas de pérdida de audición, otros tienen retardo bajo y síndrome de Down.
A escasos metros de las máquinas de coser trabaja Moreno haciendo tableros, murales y bases para banderas. Es auxiliar en el taller de ebanistería y se considera un "enamorado de la vida", tanto así que sus pies empiezan a danzar apenas escucha los ritmos de la bachata y el merengue. Y por supuesto le encantan las mujeres, especialmente si son "muy bonitas".
Tiene una discapacidad física que le impide desarrollar la movilidad en el tronco superior, pero eso sí, no hay quién le gane en los asuntos de la madera. Las puntillas, el martillo y el cepillo son sus mejores amigos.
EL TAPICERO FELIZ
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| La madera es el epicentro del trabajo de Moreno. Todos los días se desplaza desde Pan de Azúcar hasta Bethania a ejercer su trabajo como auxiliar de ebanistería. |
Luciano, por el contrario, prefiere cosas más sencillas. Desarma los muebles en el taller de tapicería, un trabajo que le hace muy feliz. Padece una discapacidad física que le limita su capacidad motora, por eso llegó a la institución hace seis años en busca de una oportunidad. Inicialmente laboró como aseador y poco a poco se fue ganando un espacio en el oficio de forrar muebles.
Estas tres vidas son parte de las 60 que a diario luchan por demostrar su "capacidad, no su discapacidad", a través de los talleres del IPHE; no en vano su trabajo contribuye a que la institución pueda generar 180 mil dólares anuales, acción que les hace sumarse a los movimientos de la economía nacional, asegura Torres de Sarmiento.
Apenas se acerca el fin de semana los clientes de las piñatas van hasta el IPHE en Bethania, a recoger su mercancía, lo mismo sucede con los muebles, y los artículos de ebanistería. Ya son 36 años de faenas y la mayoría de los comerciantes de la ciudad conoce muy bien el trabajo que allí se realiza. No dudan en darle su voto de confianza.
NÚMEROS CON ROSTROS
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| Entre papeles de colores, pegamentos y la fantasía de las cómicas de moda transcurre la vida de Toñito, uno de los más antiguos trabajadores de los talleres de piñatas. |
En el país, 343 mil 571 personas tienen algún tipo de discapacidad, de acuerdo con la Primera Encuesta Nacional de Discapacidad , que se difundió en noviembre.
213 mil 866 de estas personas no son económicamente activas, eso equivale al 62.24%, mientras que solo 129 mil 705 discapacitados tienen la fortuna de contar con un trabajo, es decir el 37.75%.
Una pequeña parte de los que trabajan lo hacen en los talleres del IPHE, y por ello reciben una paga mensual que oscila entre 300 dólares y 500 dólares.
El presupuesto de los sectores sociales, incluyendo inversiones para reducir la pobreza para este año, fue cifrado en 3 mil 469 millones de dólares, lo que representa el 47% del total del presupuesto general del Estado.
Al IPHE le tocan 17 millones 652 mil dólares de este renglón, cifra que no difiere de lo asignado en 2006.
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