| GRANDES DESAFÍOS.
ONU con nueva conducción
Nada Weigelt
Nueva York. -Una nueva era comenzará a partir del 1 de enero en el palacio de cristal de las Naciones Unidas, junto al East River en Nueva York. El Premio Nobel de la Paz Kofi Annan, de 68 años, le traspasará tras diez años en el cargo las riendas de las Naciones Unidas al surcoreano Ban Ki Moon, de 62.
Annan parte con una gran reputación, pero asimismo le deja a su sucesor una serie de grandes desafíos. ¿Logrará la organización internacional hacerse escuchar nuevamente, en medio de innumerables crisis diseminadas por todo el globo? Y asimismo, ¿será lo suficientemente flexible para aceptar los desafíos?
Por el momento resulta difícil pronosticar cuán enérgico será el nuevo secretario general para acometer estas tareas. "Con seguridad Ban es alguien que prefiere ocuparse de temas no tan complicados", asegura un diplomático occidental.
"Anguila escurridiza" fue bautizado el otrora ministro de Relaciones Exteriores surcoreano debido a su particular estilo. Pero desde su nominación unánime por parte del Consejo de Seguridad a mediados de octubre, hace todo por enfrentar la imagen de persona débil o desdibujada. "La cortesía en Asia es una virtud", afirma. "Pero rige para la conducta, no para el compromiso ni la fortaleza de liderazgo".
A Ban se le asignan buenas posibilidades de reflotar la quebrantada relación entre Estados Unidos y las Naciones Unidas. Mientras que su antecesor Annan ponía al rojo vivo al presidente estadounidense George W. Bush con sus permanentes críticas a la guerra en Irak, el surcoreano llegó al puesto con el respaldo de Estados Unidos.
Por esa razón, podría sentir pocas ganas de lastimar innecesariamente a la superpotencia. A la vez, una tendencia muy proestadounidense podría costarle el respaldo del fuerte grupo de los países en desarrollo, con efectos fatales para la cohesión de los 192 países miembros.
Cuán importante es esta unión lo demostró este año la disputa por las sanciones contra Corea del Norte por su test atómico. En el mejor de los casos, un dictador de la clase de Kim Jong Il puede ser llevado nuevamente a la mesa de negociaciones si la ONU se expresa con una sola voz.
De todos modos, para el surcoreano Ban el tema Corea del Norte podría ser uno de los más delicados y ya anunció que quiere viajar allí. Y en referencia a los derechos humanos, no podrá contenerse como lo hace Corea del Sur para evitar una disputa. Como secretario general de las Naciones Unidas, tiene una exigencia moral al respecto.
Pero también los otros conflictos reclaman posiciones claras: la crisis en Cercano Oriente ya ha sido señalada por el alto diplomático como una de sus más importantes prioridades. También el Congo, Costa de Marfil, Afganistán, Kosovo y naturalmente Irak son heridas abiertas.
Asimismo, la dramática situación en la convulsionada región sudanesa de Darfur avanzará en 2007 en forma incontenible a un primer plano.
El punto central para la capacidad de acción hacia afuera continuará siendo, sin embargo, la reforma hacia adentro. Tras prestar juramento, Ban lamentó en duras declaraciones la dejadez y falta de control en la administración de la ONU. De esta manera, le formuló una clara acusación a su antecesor, pese a todas las costumbres diplomáticas.
DPA
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