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Reportaje especial
Panamá, miércoles 3 de enero de 2007
 

SUGERENCIAS.

Corrupción en la Policía Nacional

David A. Ocalagan B.

Es lamentable que nuestra institución de seguridad pública esté pasando por la situación de hechos graves de corrupción protagonizados por algunos de sus componentes humanos, desde los menores rangos hasta los más elevados ante la mirada incrédula de la comunidad que quiere confiar en su estamento principal de seguridad ciudadana: la Policía Nacional. Es que esta institución está compuesta en un 97% de hijos del pueblo que buscan una forma digna de llevar su sustento a sus hogares y desarrollar una carrera profesional para alcanzar una jubilación un poco decorosa.

Luego de la invasión norteamericana a nuestro país, que dio como origen la conformación de la nueva estructura de seguridad ciudadana, la comunidad en general suponía que las administraciones nuevas formarían a un nuevo policía, que respetara las leyes, honestos, con valores morales y entusiasmo por el trabajo que realizan. En la práctica, lo que tenemos es un componente humano desmoralizado por la falta de respeto a la jerarquía institucional, trabajando con las uñas por la falta de equipos de trabajo, ausencia de mejoras salariales prometidas, desconocimiento de su derecho de administrar su propia institución, politizada, llena de malos ejemplos de corrupción de algunos jefes y ausente de mejor capacitación profesional.

La comunidad no cree que el error es de los "policías", sus actuaciones erróneas, son el resultado de la descomposición social que tiene el país al cual ellos pertenecen. Se trata de un policía que tiene un salario que poco le alcanza para cumplir con las obligaciones de su hogar, y que, sin embargo, arriesga la vida cada turno de ronda por la tranquilidad de la comunidad. El policía vive la infiltración constante de la corrupción en momentos en que realiza deberes; es una situación propia de la lucha contra la delincuencia. Quienes se dedican a actos de soborno, no dejan escapar oportunidad para sobornar a un policía honesto, a fin de lograr sus objetivos. Es necesario que la administración de la Policía Nacional no deje que este flagelo de corrupción siga eliminando a panameños humildes de las filas de los buenos, por un error de un momento determinado, por tratar de mejorar su situación económica en su hogar.

No es cuestión de darse golpe de pecho anunciando a cada momento en los medios de comunicación de que en "mi administración no permitiré la corrupción"; es ayudar a los subalternos a no cometer errores que pueden ser lamentables para sus hogares, comunidad, el país, teniendo presente que al momento que decidieron entrar en las filas de los buenos, ninguno lo realizó pensando en convertirse en delincuente.

Administrar el recurso humano del policía no es solamente depurar las manzanas dañadas, claro que es necesario, pero también es muy importante la labor educativa, preventiva y de comunicación entre sus componentes, más cuando se trata de un subalterno de rango como es un comisionado de policía. El daño a la institución es enorme por manejar el concepto de depurador de funcionarios corruptos... ¿qué trofeo es ese?

Debe haber una acción preventiva en la administración que evite esos errores, porque más que ganancia administrativa, le ocasionan un daño enorme a la Policía Nacional, y se demuestra la falta de comunicación entre los componentes de esa institución de seguridad.

Si la Dirección General de la Policía Nacional realmente quiere de mostrarle a la comunidad que desea depurar las administraciones y el rendimiento de los policías, tiene que empezar por denunciar legalmente los actos de corrupción que existieron en las administraciones pasadas en esa institución; lograr un mejor salario, principalmente, para los policías subalternos que desde la administración del presidente Endara no reciben un buen aumento; obtener mejores equipos para cumplir sus tareas; mejorar la comunicación con sus subalternos al mando; dedicarse a sus tareas directas de prevención del delito y no a política en medios de comunicación; y mejorar los beneficios de incentivos al trabajo a los funcionarios de la Policía.

Cuando logre algunas de estas tareas entonces logrará mejorar el rendimiento de seguridad que toda la comunidad está esperando desde hace dos años y medio.

El autor es ingeniero

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