Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Contáctenos
  EL IMPRESO  
Hoy por hoy  
 
   
  Opinión  
  Perspectiva  
  Deportes  
  Mundo  
  Economía y Negocios  
  Vivir +  
  Reseña  
  Sociales  
  Horóscopo  
     
  SUPLEMENTOS  
  Ellas Virtual  
  Martes Financiero  
  Aprendo Web  
  Reseña Empresarial  
Pulso de la Nación
  SERVICIOS  
Titulares por
e-mail
Columnistas
Guía del sitio
Tarifas
¿Quiénes somos?
Contáctenos
  TIEMPO LIBRE  
Turismo
De interés
Cartelera de cines
De noche
 
  PÁGINA DEL LECTOR  
Porque nuestros lectores sí cuentan
  CANALES  
Salud
Psicología
Psicología sexual
Bebés
Hogar
Mascotas
Tecnología
Cine
Libros
Farándula
Discos
Reportaje especial
Panamá, miércoles 3 de enero de 2007
 

EL REAL.

Una comunidad del Darién fluvial

Alfredo U. Acuña H.

Su existencia se remonta al año 1650 e inicialmente se le denominó El Real de Santa María. Soy un convencido de la trascendencia de que nos ocupemos de nuestras comunidades, por pequeñas que estas sean. Se ubicó, inicialmente, en el lugar conocido como Real Viejo que dista de la ubicación actual un par de kilómetros aguas abajo del Tuira.

Cabecera del distrito de Pinogana y se ubica "…en la confluencia del Tuira con El Pirre y del Pirre con el Uruseca…" (Méndez, 1970). Esta descripción de Méndez no responde ya a la realidad debido al desvío que se le hizo al río Tuira en 1958. Una forma de llegar es partiendo de la ciudad de Panamá y recorrer, del kilómetro cero, más de 460 kilómetros de la carretera Panamericana y llegar a Yaviza y de aquí, en piragua con motor fuera de borda, viajar unos 40 minutos a través de los ríos Chucunaque, Tuira y Pirre. Igualmente se puede llegar, partiendo de la ciudad de Panamá, por vía aérea o marítima.

El Real es más puerto fluvial que una comunidad productora. Tuvo un papel determinante como puerto intermedio durante la explotación de las Minas de Cana. Posteriormente llegó a ser puerto de embarque de tagua o marfil vegetal, raicilla o ipecacuana y de caucho negro. Durante mediados del siglo pasado se constituyó en el gran puerto de embarque del banano producido en los ríos Chucunaque y Tuira; convirtiéndose, entonces, en una de las comunidades más prósperas del país gracias al banano.

Durante estas últimas décadas ha mantenido una población de menos de mil habitantes. El último censo de población determinó 743 habitantes. Esto se debe, fundamentalmente, a nuestro histórico modelo de desarrollo nacional que promueve y acelera la migración al área metropolitana con las trágicas consecuencias que estamos viviendo. Es una población apacible, de buenas costumbres, proclive a la organización comunitaria, con buenas viviendas construidas por sus habitantes. Posee una escuela oficial que llega hasta noveno grado que amerita una buena rehabilitación; una biblioteca con su local que debe ser equipada y con este propósito se activa, en buena hora, un grupo organizado de la comunidad; existe un centro de salud que funciona en instalaciones cuyas construcciones fueron terminadas así: en 1935 el dispensario; en 1947 el hospital y en 1959 la sala de cirugía.

Para que prospere en la actividad turística, artesanal o agroindustrial debe disponer, cuanto antes, de una potabilizadora; resolver el problema del tratamiento y disposición final de los desechos líquidos y sólidos y ampliar urgentemente su área de ejido municipal. Debe reabrirse la agencia agrícola del Mida para que atienda todas las comunidades del alto Tuira y las aledañas.

Bien puede convertirse, próximamente, en una importante comunidad que tenga que ver con el turismo tanto histórico como el de naturaleza, dada su cercanía al famoso Parque Nacional Darién. Pero para que esta visión se concrete deben aterrizar los planes, programas y proyectos estatales en forma realmente efectiva y transparente, ausente de toda práctica corruptiva, y que estas inversiones del Estado se conviertan en agente catalítico a la iniciativa comunitaria. Realmente este es el gran quid de nuestro desarrollo rural.

El autor es ingeniero agrónomo


Además en opinión

Concordia en este nuevo año: Roberto Arosemena Jaén
Corrupción en la Policía Nacional: David A. Ocalagan B.
Un avance hacia la democracia participativa: Dennis Allen Frias
PTJ y Sala Quinta: Rogelio Navas
Una comunidad del Darién fluvial: Alfredo U. Acuña H.



 
 
 
 
    BUSCADOR  
Google
Web
prensa.com
 
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al Cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.
Corporación La Prensa: (507)222-1222
Apartado 0819-05620 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá