| EL REAL.
Una comunidad del Darién fluvial
Alfredo U. Acuña H.
Su existencia se remonta al año 1650 e inicialmente se le denominó El Real de Santa María. Soy un convencido de la trascendencia de que nos ocupemos de nuestras comunidades, por pequeñas que estas sean. Se ubicó, inicialmente, en el lugar conocido como Real Viejo que dista de la ubicación actual un par de kilómetros aguas abajo del Tuira.
Cabecera del distrito de Pinogana y se ubica "…en la confluencia del Tuira con El Pirre y del Pirre con el Uruseca…" (Méndez, 1970). Esta descripción de Méndez no responde ya a la realidad debido al desvío que se le hizo al río Tuira en 1958. Una forma de llegar es partiendo de la ciudad de Panamá y recorrer, del kilómetro cero, más de 460 kilómetros de la carretera Panamericana y llegar a Yaviza y de aquí, en piragua con motor fuera de borda, viajar unos 40 minutos a través de los ríos Chucunaque, Tuira y Pirre. Igualmente se puede llegar, partiendo de la ciudad de Panamá, por vía aérea o marítima.
El Real es más puerto fluvial que una comunidad productora. Tuvo un papel determinante como puerto intermedio durante la explotación de las Minas de Cana. Posteriormente llegó a ser puerto de embarque de tagua o marfil vegetal, raicilla o ipecacuana y de caucho negro. Durante mediados del siglo pasado se constituyó en el gran puerto de embarque del banano producido en los ríos Chucunaque y Tuira; convirtiéndose, entonces, en una de las comunidades más prósperas del país gracias al banano.
Durante estas últimas décadas ha mantenido una población de menos de mil habitantes. El último censo de población determinó 743 habitantes. Esto se debe, fundamentalmente, a nuestro histórico modelo de desarrollo nacional que promueve y acelera la migración al área metropolitana con las trágicas consecuencias que estamos viviendo. Es una población apacible, de buenas costumbres, proclive a la organización comunitaria, con buenas viviendas construidas por sus habitantes. Posee una escuela oficial que llega hasta noveno grado que amerita una buena rehabilitación; una biblioteca con su local que debe ser equipada y con este propósito se activa, en buena hora, un grupo organizado de la comunidad; existe un centro de salud que funciona en instalaciones cuyas construcciones fueron terminadas así: en 1935 el dispensario; en 1947 el hospital y en 1959 la sala de cirugía.
Para que prospere en la actividad turística, artesanal o agroindustrial debe disponer, cuanto antes, de una potabilizadora; resolver el problema del tratamiento y disposición final de los desechos líquidos y sólidos y ampliar urgentemente su área de ejido municipal. Debe reabrirse la agencia agrícola del Mida para que atienda todas las comunidades del alto Tuira y las aledañas.
Bien puede convertirse, próximamente, en una importante comunidad que tenga que ver con el turismo tanto histórico como el de naturaleza, dada su cercanía al famoso Parque Nacional Darién. Pero para que esta visión se concrete deben aterrizar los planes, programas y proyectos estatales en forma realmente efectiva y transparente, ausente de toda práctica corruptiva, y que estas inversiones del Estado se conviertan en agente catalítico a la iniciativa comunitaria. Realmente este es el gran quid de nuestro desarrollo rural.
El autor es ingeniero agrónomo
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