Con un sigilo que ofende, el presidente Torrijos -en triste complicidad con los diputados- selló ayer el pacto que garantiza la opacidad en las donaciones a las campañas políticas. De un estadista hubiéramos esperado un veto enérgico a los artículos del Código Electoral publicados en la Gaceta Oficial. Y de un hombre público hubiéramos esperado, al menos, cumplir con su promesa de "cero corrupción".
Pero ni estadista ni hombre de palabra. Por otro lustro, el círculo de la corrupción (aquel que se inicia con las donaciones a candidatos y continúa con los favores que se pagan al gobernar atados de compromisos) ha quedado asegurado.
La transparencia en las donaciones es el único sustento válido para el millonario subsidio electoral que hace años se aprobaron los políticos. Pero fieles al "juega vivo", los políticos cobran el subsidio pero mantienen escondido el origen de las donaciones que reciben, bajo el subterfugio que el Tribunal Electoral podría verlas. ¡Gracias Presidente, la subasta del poder ha quedado intacta! |