No hay ninguna duda de que el Tribunal Electoral es una de las pocas instituciones del Estado panameño que goza del respeto ciudadano, ganado gracias al desarrollo de procesos electorales transparentes luego de la invasión. Es una lástima que el bien ganado prestigio de sus magistrados se haya visto opacado por el tardío y trasnochado reclamo del pago de supuestas vacaciones que, según alegan los beneficiarios, nunca tomaron.
Ahora, el presidente Torrijos sorprende a la ciudadanía con la designación -en vísperas del largo feriado- del retirado Eduardo Valdés Escoffery en una jugada que tiene el avinagrado sabor de componenda política. La puerta queda abierta para todo tipo de especulación por la forma y el momento escogidos por el Ejecutivo quien, en otra de esas maniobras que le son tan características, opta gratuitamente por la opacidad a costa de la incipiente institucionalidad. |