El presidente, Martín Torrijos, va a tener que explicar al país su bipolaridad política. Es difícil entender cómo tiene absoluto control de su bancada en la Asamblea Nacional cuando su caprichosa ley para destituir al director de la PTJ tiene que ser aprobada con "urgencia notoria" y, sin embargo, no tiene nada que decir cuando ese mismo grupo de diputados impide que las donaciones a los partidos políticos tengan un tope y, lo más importante, sean públicas.
Hoy, las promesas de transparencia se deshilachan en este juego de mentiras y discursos vacíos a los que nos tiene acostumbrado el Presidente y su equipo. Transparencia, honestidad o futuro son palabras con las que se llena la boca nuestro mandatario mientras con sus acciones demuestra otras intenciones. Nadie entiende cómo los partidos siguen protegiendo su negociado.
Nadie, señor Presidente, va a creer que ustedes, al ganar unas elecciones, no devuelven los favores económicos recibidos en campaña. Solo la publicidad y la autolimitación podrían mitigar nuestras sospechas, pero, por desgracia, su bancada y usted han tapado con una mano lo que en primer debate estaba viendo la luz y el secretismo y la politiquería de la Patria Vieja van a seguir reinado.
Una vergüenza. |