FOTODENUNCIA
La hora de los ‘diablos’ |
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LA PRENSA | Jorge Fernández |
REINCIDENTES | ‘Andas como diablo en Viernes Santo’, es un dicho que encaja muy bien para calificar el desenfreno que caracteriza a los autobuses en ciudad de Panamá. A los tristemente célebres ‘diablos rojos’ les importa un cuerno con niños, adultos y ancianos. Ya la ciudadanía ha perdido el número de víctimas de estos dinosaurios de acero.
Se meten por donde no caben, embisten las paradas, se pasan las luces rojas, se ponen en marcha antes de que se baje el pasajero y, con la complicidad de los llamados ‘pavos’, los conductores han sembrado el terror en las avenidas. La situación ha empeorado este fin de año: están provocando accidentes por doquier. ¡Dios nos agarre confesados!
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Gómez Arbeláez hace uso de su derecho a réplica
18 DE DICIEMBRE |La edición del 14 de diciembre reproduce un breve extracto de mis refutaciones a las calumnias de David Saied Torrijos aparecidas en esa misma publicación, motivo por el cual hago uso de mi derecho a réplica para de manera integral rebatir las infamias que continúa fraguando en el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) como parte de su enfermiza obsesión contra mi persona.
La periodista Marianela Palacios, autora de la publicación, me había informado el día anterior de una supuesta denuncia sin pies ni cabeza que iba a ser reportada en el diario. Palacios acababa de recibir un facsímil de notas procedentes de la Dirección de Planificación y Políticas Públicas (DPPP) - la oficina dirigida por Saied - con el objeto de que fueran circuladas por La Prensa. Sin embargo, la periodista no se percató de que todas esas notas tenían un código de referencia o nomenclatura común - "DPPP" - revelando con ello que habían sido redactadas en esa misma Dirección, no en la oficina del ministro del MEF. El código "DPPP" demostraba que las notas respondían a instrucciones específicas bajo la supervisión de Saied - en caso de no haber sido redactadas de propia mano - y que las calumnias efectivamente tienen un carácter de vendetta personal.
Otra evidencia de esa perversa obsesión es un supuesto "informe" en el memorando DPPP-DM-N011 citado por Palacios, un documento plagado de falsedades confeccionado también en la oficina de Saied. Por si las falsedades fueran pocas, su autor incluso suprimió toda mención a los cinco volúmenes de documentos sobre los servicios profesionales que presté al Estado, cuyos 603 folios reposan en el MEF.
Suprimió asimismo toda mención a mi trayectoria como experto en derecho internacional público y económico, con títulos universitarios que incluyen mi doctorado (Ph.D.) en derecho internacional y arbitraje internacional en la Universidad de Cambridge, Inglaterra, y mis veinte años de experiencia en procesos ante tribunales internacionales. De acuerdo a ese cínico "informe", el "señor Gómez Arbeláez" ni siquiera ostenta un título profesional. Allí también se hizo la más cretina referencia a que alguno de mis documentos no fuera original y estuviese "lleno de errores ortográficos". Como autor que soy de obras jurídicas, publicaciones y artículos especializados, todos mis textos son propios y están sujetos a la revisión más rigurosa. Solo en la mente de Saied cabe reproducir errores ortográficos. Habiendo tenido acceso a mis documentos por más de dos años dentro del MEF, debe preguntársele a Saied sobre su posible adulteración, imitación o falsificación, dado el comprobado interés que tiene en redactar textos que incluyen mi nombre. Definitivamente, las infamias de Saied no tienen límite.
Los contratos del PNUD son ajenos a los contratos del Estado, que corresponden a la Dirección de Contrataciones Públicas. Aunque Saied pretenda ocultarlo, las contrataciones de mis servicios fueron aprobadas en estricto apego a la ley por la directora nacional encargada de Contrataciones Públicas, quien hoy es la subdirectora nacional de ese despacho. Mi contrato como experto cuenta con el refrendo de la Contraloría General de la República con vigencia en la segunda mitad de 2002. Sobre los servicios prestados al Estado, estos comprendieron la elaboración de los escritos jurídicos que Panamá presentó ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el Caso Baena Ricardo y otros (270 trabajadores v. República de Panamá) - Caso de la Ley 25 de 1990 - en los años 2002 y 2003. Siendo todos de mi exclusiva autoría, esos escritos se mantienen en la Corte Interamericana como la posición oficial del Estado panameño sin el menor cambio.
Otra infamia ha sido la de esconder mi respaldo profesional en una sociedad de la cual soy directivo y que bajo ese mismo respaldo fuera contratada por el Estado. Mientras alega que esta sociedad tiene licencia para operaciones con productos comerciales, Saied omite deliberadamente que la misma es posterior a los servicios prestados al Estado. En adición a todo lo anterior, Saied ni siquiera es un funcionario público. Nunca ha sido nombrado ni contratado por el Estado para trabajar en el MEF. Es un contratista del PNUD bajo el contrato P-04-0464-A, por el que recibe 133 mil.
Al igual que la calumnia y la injuria, la usurpación de funciones públicas por quien, como Saied, actúa de director en la DPPP - una posición de funcionario del MEF - es un delito sancionado por el Código Penal. Confío en que el Presidente de la República y el Ministro de Relaciones Exteriores pondrán fin a la insensata pantomima montada por Saied, la cual empaña la credibilidad e imagen de Panamá en procesos internacionales, en especial ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, custodia de mis documentos y testigo de mis servicios prestados al Estado, y ante una opinión pública hastiada de la falsedad de quienes difaman con el propósito de encubrir sus oscuros intereses.
Fernando Gómez Arbeláez
‘Yo también voy a cerrar calles’
13 DE DICIEMBRE | Al leer el artículo de opinión del doctor Alfredo Arango en La Prensa del 12 de diciembre de 2006 "Voy a cerrar la calle"; medito sobre la situación que vivimos todos los ciudadanos. En el prolegómeno del artículo, el doctor Arango expone múltiples razones para cerrar las calles; todas estas las podemos resumir en: injusticias sociales contra un pueblo cansado de tanto atropello.
El doctor Arango, y no quiero sonar zalamero, tiene razón al exponer que este nuevo fenómeno social de cierre de calles afecta e irrespeta los derechos de terceros, pero, ¿qué más queda? Si un grupo de pobres gentes que tienen 3 meses sin agua potable no cierra la calle, se quedan como gorgojos; si un grupo, dolido, emotivo y destruido no cierra las calles por las víctimas de buses quemados y medicamentos, que más bien son venenos con licencia no cierra las calles, a ¿quién le importa?
A nadie. Esta medida es el reflejo de la tensión y el disgusto de un gobierno y un Estado despótico y absolutista. ¿Qué más les queda a estos asociados? La inmolación. Me da mucha tristeza, pero comparto la impotencia de estos compañeros ciudadanos y sus cierres de calles tan criticados. Yo también quiero cerrar calles, sí, yo solo, por muchas razones: por la burocracia, el poco importa, el sarcasmo, la actitud desvergonzada de los funcionarios, que se dan el lujo de dejarnos esperando o peor aún ignorarnos.
Para ejemplo un traje entero: en Reforma Agraria hay una "señora" que tiene todo centralizado, de ella depende el sí o el no para cualesquiera transacción y ella a sabiendas de su poder, se da el lujo o de ignorarte o simplemente cuando uno llega como ciudadano o abogado litigante a simplemente a preguntar sobre algo, ella le contesta con una ambigüedad, sandez o disparate, peor aún simplemente le dice: "voy saliendo, porque el que puede puede". Señora, sepa usted que gracias a mis impuestos tiene trabajo, por eso puede, si no usted también diría voy a cerrar la calle.
Rodrigo Jaime Miranda Hernández
Augusto Pinochet, dictador o salvador
18 DE DICIEMBRE |No quisiera entrar en debate con el Sr. Jaime Fong, quien ha atacado mi carta de la semana pasada, adonde yo acusaba el comportamiento detestable de las personas, quienes festejaban la muerte del general Pinochet. No tengo conocimientos políticos izquierdistas tan desarrollados como este señor, quien probablemente lo ha conseguido en las filas del partido comunista local o internacional. Solo unas observaciones simples: No solo he viajado a Chile como un turista extranjero, tengo familia chilena (mi yerno es de este país, y mi consuegro es capitán de la marina chilena).
He conocido mucha gente allá, pero él tiene razón, no tuve el 'placer' de conocer ningún pariente de los desaparecidos. Sin embargo nadie, ni los más exagerados comunistas alegan, que haya 200 mil 'inocentes' personas ejecutadas por el régimen de Pinochet, - la cifra verdadera es más cerca a un por cien de este número. Yo hablo con la voz de una persona que sí conoce las dictaduras. Yo luché contra las tropas de Hitler durante el fin de la II Guerra Mundial, y luego tuve que escapar de los asesinos de Stalin (en 1949) a entonces libre América Latina. No estoy tratando de justificar la muerte de ningún inocente, pero tampoco puedo defender las actuaciones de ningún dictador comunista.
Porque son peores las ejecuciones de Somoza o Trujillo, que las de Stalin, Lenin o Castro, quienes mataron millones de personas que no estaban de acuerdo con sus ideologías. Y quién en su mente sana puede decir que Salvador Allende merece que 'su figura y su memoria serán recordados por todos los hombres libres y amantes de la paz', como lo describe el señor Fong en su carta, justificando la tentativa de este señor para convertir el hermoso Chile en un satélite comunista miserable como es Cuba.
Zoltan Benyi
Cuestionan urgencia de línea 911
15 DE DICIEMBRE.Quiero dar una opinión acerca de la Teletón 20-30, en particular sobre el proyecto de la línea 911. La verdad no me parece tan necesario, como lo es saciar el hambre y atender las enfermedades de cientos de niños hoy día a nivel nacional.
Considero que deberían hacer una campaña para abastecer a los hospitales y centros de salud de todas las provincias para hacerle frente a cualquier tipo de enfermedad y de urgencias, para que las personas no tengan que viajar al Hospital del Niño cada vez que sus hijos o hijas se enfermen. También es importante crear comedores para los más necesitados.
Fortuna Gómez
Critican el desorden de los ‘buseros’
17 DE DICIEMBRE| Soy un lector más de este prestigioso periódico y como joven quiero expresar mi sentir con respecto al paro que tiene organizado el sector transporte, que no es más que otra gran payasada de este grupo de desordenados panameños que buscan el seguir imponiendo sus reglas sin acogerse a las leyes que regulan este sector.
Con esta iniciativa negativa buscan imponer lo que a ellos les da la gana, por ejemplo, el seguir el juega vivo en las calles robándose semáforos, usando el carril izquierdo para rebasar cuando cambia la luz en verde para adelantarse a otro busero para ver quién llega primero a la parada, haciendo la parada donde les da la gana sin importar si paran el tráfico detrás de ellos para no entrar a su cajón o espacio asignado para la parada.
Éstas y muchas más que no vale la pena seguir recalcando es lo que ellos quieren que se les permita con sus acciones de fuerza para que el Gobierno ceda a sus peticiones, pero espero como panameño que esta lucha no termine desde que empezó el 23 de octubre el día negro para los panameños. Espero que el Gobierno no de su brazo a torcer y como autoridad que se les ha conferido con el mandato popular que hagan cumplir la ley. No al transporte desordenado en Panamá.
GlenRoy Buchanan M.
Juez y parte en problema del transporte
15 DE DICIEMBRE |Alguien nos está engañando o pretendiendo engañar a la opinión pública. El Presidente de la República pone en manos de un diputado transportista las reformas a la ley del transporte público. A su vez, ese diputado transportista juega con fuego o con los panameños: quiere estar con Dios y con el diablo o quiere ser juez y parte.
La Prensa de hoy reporta en la noticia "El paro va el lunes: Canatra" que el mismo diputado transportista estuvo presente en la reunión donde los transportistas convocaron a un paro para rechazar la reforma a la ley del transporte que él mismo debe dirigir y aprobar.Que tontos somos los panameños al aceptar este jueguito.
Daniel De Gracia
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