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Reportaje especial
Panamá, domingo 17 de diciembre de 2006
 

Genocidio. SIGUE VIVA, PERO EN SILENCIO, UNA DE LAS MAYORES TRAGEDIAS DEL SIGLO XX.

Ruanda no sana sus heridas

Tras 12 años del genocidio, la justicia no ha podido condenar a numerosos responsables de crímenes.

Amnistía Internacional afirma que la estrategia utilizada para el juzgamiento puede llevar a la impunidad.

REUTERS
los expulsados. Se calcula que aún hay unos 50 mil refugiados ruandeses en 14 países de África. Esta imagen corresponde a la salida en 1994.780119
Juan Gonzalo Betancur B.
jbetancur@prensa.com

Pocos recuerdan hoy el genocidio de Ruanda, esa carnicería en la cual entre 800 mil y un millón de personas de la etnia tutsi –léase bien ¡entre 800 mil y un millón!- fueron masacradas por la etnia hutu, casi todas a machete, en escasos 100 días.

No fue hace mucho, apenas 1994, pero por la vorágine diaria de acontecimientos en todo el planeta parece que hubiera sido hace más tiempo.

Ruanda no aparece hoy en las noticias y, por tanto, es como si no existiera. Por eso no se sabe del destino de ese país minúsculo del centro de África, ubicado en la región de los Grandes Lagos, que vivió una de las peores tragedias del siglo XX.

El pasado viernes, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas revisó la "estrategia de conclusión" del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, que se encarga de enjuiciar a los responsables del genocidio y de otras graves violaciones al derecho internacional humanitario cometidas ese 1994, pero la reunión pasó sin pena ni gloria. El terrible drama ruandés, parece que se estuviera olvidando.

Fulgence: Para empezar, le partí la cabeza a una abuela, de un estacazo. Pero como estaba ya tirada en el suelo y agonizante, no sentí la muerte en la punta del brazo. Me fui a mi casa por la noche sin acordarme más de eso. Al día siguiente rajé a unos cuantos, de pie y bien vivos.

Lenta justicia

La labor del Tribunal Penal Internacional para Ruanda continúa, en medio de duras críticas. El pasado miércoles 13 de diciembre, sus estrados con sede en Tanzania (una nación vecina), dictaron sentencia de 15 años de prisión contra Athanase Seromba, el primer sacerdote católico condenado por genocidio y crímenes contra la humanidad por una corte internacional.

Organizaciones de derechos humanos e incluso algunos Estados donantes han cuestionado al tribunal por poco eficiente y eficaz, pese a su considerable presupuesto.

Los juicios contra quienes tuvieron un papel destacado en el genocidio deben terminar a final de 2008, y los recursos de apelación en 2010, pero aún hay demasiados casos pendientes por resolver y no se ha detenido a 18 acusados.

Sin contar las largas demoras que tienen los juicios contra 48 mil sindicados de participar en el genocidio, personas que no tuvieron rango ni autoridad en las matanzas, casos que analizan las propias autoridades ruandesas.

Amnistía Internacional, organización de derechos humanos, denunció: "La estrategia de conclusión [de la labor del tribunal] está obstaculizando la administración de justicia a las víctimas del genocidio, los crímenes contra la humanidad y los crímenes de guerra cometidos en 1994, y puede dar lugar a la impunidad ".

Léopord: Durante las matanzas no veía nada en particular en los tutsis, sólo que había que suprimirlos. Quiero dejar claro que desde el primer señor al que maté hasta el último, no lamenté nada.

(Los testimonios pertenecen al libro ‘Una temporada de machetes’, de Jean Hatzfeld).

(Vea Historia de un genocidio y de odios ancestrales)


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