| MANO FIRME.
‘Orden y disciplina’
Gabriel E. Zarak L.
A mediados de los años 40 existió en Panamá un personaje intelectual, literato y pintoresco, oriundo de la provincia de Veraguas, de nombre Manuel Celestino González, mejor conocido como Gonzalito. En aquel entonces este personaje era un fanático del doctor Arnulfo Arias y de su Partido Revolucionario Auténtico (PRA). Después de un fallido asalto al Cuartel de Colón por parte de un grupo de jóvenes arnulfistas, donde Gonzalito perdió una de sus piernas, él se refugió en las bebidas alcohólicas para llenar un vacío en su vida, y en los alrededores del Parque de Santa Ana, a todas las personas que pasábamos en carro frente a él, nos gritaba: "Orden y disciplina". Aunque no estoy seguro de ello, creo que lo que lo motivó a hacer famosas estas dos palabras se fundamenta en leyes de índole social y nacionalista que el doctor Arias pasó durante su primera presidencia y el orden que reinó en prácticamente todos las entidades gubernamentales durante la misma.
En los años 70, el gobernador George Wallace del estado de Alabama, de Estados Unidos de América, hizo célebre la frase "Ley y orden" (Law & order) y, a pesar de correr como candidato independiente, ganó varios estados sureños y, posiblemente, dejó de ganar la Presidencia de dicho país, de no haber sido víctima de un fallido atentado de asesinato que lo dejó paralítico en una silla de ruedas por el resto de su vida.
Hago estos dos relatos dado que durante los últimos años en Panamá han reinado los siguientes tres flagelos y que menciono en su orden de importancia: Corrupción, impunidad e inseguridad. Soy un fiel creyente que él (o los) candidato (s) a puesto (s) de elección quien (es) sinceramente, y no con el afán de ganar votos, haga (n) su plataforma política basada en un combate radical a estos tres flagelos será (n) nuestro (s) próximo (s) presidente y vicepresidente, diputado (s), alcalde (s) y representante (s). No veo en el panorama nacional un fenómeno como lo fueron Rubén Blades en 1994 y Martín Torrijos en 2004, que lograron que una mayoría de nuestra juventud, sin meditar y realizar lo que estaban aprobando a través de su voto, hicieron que el primero le diera la Presidencia de la República a un candidato del PRD y que, el segundo también del PRD, ganara las elecciones presidenciales pasadas. La situación anterior, y la honradez mostrada en el desempeño de sus respectivos cargos de las siguientes damas, quienes actualmente lideran el sentir del ciudadano común dentro del gobierno, han hecho que éste cambie su rumbo. Estas tres damas son: Ana Matilde Gómez, Balbina Herrera y Olga Golcher. De Balbina puedo decir, con mucha honradez, que ha evolucionado con el tiempo y que brilla con luz propia. Ana Matilde ha demostrado carácter y firmeza, y la ministra Golcher está dando muestras de determinación y visual.
Los mensajes de Gonzalito, en los 40 y de Wallace en los años 1968 y 1972, se dieron, posiblemente, de una forma prematura, ya que nuestra sociedad no estaba preparada para ellos, pero soy un convencido de que ha llegado la hora para que nuestros actuales y futuros gobernantes pongan la casa en orden, por el bienestar de aquellos que tienen hijos, nietos, bisnietos y tataranietos y desean para ellos lo mejor.
El autor es banquero y político
Además en opinión
• Haraquiri legislativo: Neftalí Jaén • Razón y fe: Xavier Sáez-Llorens • Antes de que nos deje el tren: Betty Brannan Jaén • ‘Orden y disciplina’: Gabriel E. Zarak L. • La salud pública en Panamá: Javier Nieto Guevara
|