Por ratos, hablar de proliferación de armas pareciera ser un tema distante a los panameños. Especial indiferencia cuando en relativa calma se asoman cifras tan terribles como lejanas que dan cuenta que 500 mil personas mueren en el mundo cada año por armas pequeñas, mayormente en homicidios urbanos.
Pero resulta que la realidad nos está imponiendo en las narices los sufrimientos de otras latitudes. Este año en nuestro territorio se han decomisado nada menos que mil 737 armas y más de 40 mil cartuchos de munición. ¿Cuántas más proliferan en el país y en manos de quién? Desgraciadamente no vivimos aislados de los conflictos y los traficantes.
Bien puede el país, ahora que formará parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, con la limpia credencial de ser un Estado que optó por la paz, desmilitarizado y neutral, abanderar entre la comunidad internacional controles efectivos para el tráfico legal y encontrar mecanismos efectivos contra el mercado clandestino antes que tengamos que lamentar en nuestras calles lo que parece avecinarse.
|