Querido representante del pueblo panameño:
Tú tal vez no te acuerdes de mí, pero yo sí me acuerdo de ti. Tú eras el pelaíto que, esa Navidad en que te traje un perrito y un camioncito de volquete, le sacaste la chochoca al perrito a punta de patadas y usaste el camioncito para llevarte las muñecas de las pelaítas del vecindario a quemar porque dizque se te parecía a un camión de la DACA y tú querías un Corvette. Bueno, ahora ya veo que te compraste un Porsche con el dinero de los contribuyentes. Pero como genio y figura hasta la sepultura, no me extraña para nada. Al fin y al cabo, a ese pelaíto que vivía en el multifamiliar de al lado, cuyos papás habían ahorrado todo el año en la cooperativa, tú y el gordo Yuyo (que le decían así porque era el que vendía el canyac en el barrio) le robaron la bicicleta y luego la pintaron de amarillo, supuestamente para que no la reconocieran. Al gordo Yuyo debió quedarle el gusto por la pintura amarilla, porque ahora tiene un taller de chapistería, y como yo puedo leerle los pensamientos a los niños buenos y a los niños malos, y a ese alcahuetazo se le quedó el IQ en 77 para todo lo que sea productivo pero le subió a tres mil para hacer chanchullos, estoy seguro de que entre tú y él están tramando lo de pintar los taxis de amarillo. Buena coima te encontraste.
Lo que sí quiero que sepas es que el otro día me llamó el Chief and chief, el superboss, el barbudo, como le quieras decir, el capo di tutti capi y me dijo que está emberracado con esto de agarrar su nombre en vano. No está nada feliz con el cuento del mes de la Biblia. Dicen él y el Chuchito (que es como le decimos acá cariñosamente al Niño Jesús) que ya suficiente desvergüenza con celebrar un Día de la Madre, ¿para qué? si al fin y al cabo, los otros 364 le mientes a tu madre, trompeas a tu mujer y miras a todas las pelaítas mayores de 13 años con una cara de sátiro de mucho cuidado: deberías ver el “regalazo” que le tenemos al tipo ese en Colombia que violó a la hijastra durante años, y a los clérigos que excomulgaron a los jueces y médicos que la ayudaron con ese embarazo mal habido; al Chief no le gustan los abusos del funcionariado suyo allá abajo, ya que mucho antes de crear a tu pinche especie él había creado un mundo maravilloso, y entre todos ustedes están aniquilando al resto de su creación, por brutos, avaros, ambiciosos y truculentos.
Y además, él y yo, y los elfos también, porque no les hace ninguna gracia, hemos decidido que como tú, Alí Babá y los otros ladrones del hemiciclo sigan usando las computadoras que se compraron para ver pornografía infantil, vamos a inventar una clase de enfermedad tan berraca, que no va a haber penicilina que los salve.
Dile a tus colegas que mejor será que se pongan las pilas y elaboren leyes más estrictas que las de ahora, porque como vuelva a ver el Matasnillo teñido, les va a caer una múcura, que ni con Viagra se les compone. A ver si escarmientan. Al menos en los tiempos del Pentateuco no sabían de ciencia y esas vainas y cada vez que había un tornado creían que era castigo divino, pero ahora todo se les resbala y usan la ciencia de excusa cuando les conviene. La culpa la tienen tú y tus secuaces, que son los primeros que rompen las leyes y se cobijan bajo su propia perfidia. Así que ponte las pilas, ya sabes, no hay segunda advertencia, que esto no es la ópera donde hay tres timbrazos.
Ah, y si te tropiezas por ahí con Vivian, dile que le mando saludos, pero que tiene que cuidarse mejor porque se me está poniendo muy flaquita del estrés, a mí me gustan más rellenitas. Y a la Balbi Baby (esa pelaíta sí era chévere, me acuerdo del año en que me pidió una caja de herramientas y el otro en que me pidió un juego de química), dile que le estoy mandando un mameluco de neopreno, con todo y botitas integradas, para que no se moje la próxima vez que tenga que echarse al río.
Atentamente,
Nicolás de Turquía
Director General
ONG Polo Norte