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Reportaje especial
Panamá, viernes 8 de diciembre de 2006
 

EL DESAFÍO DEL CONSENSO NACIONAL.

El cinismo ¿o la participación?

Roberto Eisenmann, Jr.

Nuestro país tiene muchos indicadores positivos que apuntan a un futuro próspero y moderno.

Pero, nuestro país no es una cosa; es un territorio precioso, privilegiado, ocupado por seres humanos… y el 40% de esos seres humanos son pobres y pueden quedar excluidos de ese futuro si no hacemos algo dramáticamente distinto, acordado por toda la sociedad política, gremial y civil. Ese es el desafío del consenso nacional que está facilitando el PNUD. Para lograr este consenso el Gobierno tiene que dejar de procurar controlar el proceso, porque por esa vía lo destruye; los partidos políticos –todos– tienen que llevar a la cima de sus esfuerzos creativos la enseña nacional y abandonar durante el proceso sus posturas dogmáticas de gobierno versus oposición. Además, tiene que cambiar su tradicional postura de sospecha hacia la sociedad civil; la sociedad civil tiene que eliminar por completo su cinismo tradicional hacia la política y los políticos, reconociendo su papel fundamental en el sistema democrático. Todos –absolutamente todos– tenemos que poner a nuestro país y los seres humanos que lo ocupamos, primero, y en el proceso ser creativos, abrir nuestras mentes a la necesidad de cambios con el objetivo primario de incluir a ese 40% de nuestros hermanos en la nacionalidad que hoy son pobres y excluidos.

Los diagnósticos están todos hechos. No hacen falta más estudios. Todos sabemos cuál es el problema fundamental.

También sabemos que no hay una solución mágica, sino que hay que hacer muchas cosas a la vez, pero que todas cambien las fallas estructurales institucionales para que las muchas soluciones sean eficaces y sostenibles a través de los muchos períodos presidenciales del programa que consensuemos como sociedad.

Si bajamos y escuchamos, oiremos que son realmente modestas las esperanzas de los excluidos. Quieren trabajar, ya sea en un empleo con un ingreso digno o en su propia micro-empresa, para lo que necesitan título sobre sus bienes, crédito y capacitación práctica. Quieren que sus hijos se puedan educar para que –por vía de la movilización social– puedan superarlos a ellos. Quieren vivir seguros de no morir por un balazo de un pandillero haciendo créditos para ingresar a una pandilla, o ser apresados por razones injustas, algo que no le ocurre a los verdaderos ladrones de leva. Quieren poder curarse frente a un problema de salud, sin que los pongan a hacer fila desde las 4 de la madrugada para entonces decirles "se acabaron las citas", o que necesitan una operación, pero el turno es para dentro de nueve meses, o que –en el peor de los casos– los envenenen y mueran. Quieren poder viajar a sus ocupaciones sin tener que pasar cuatro horas diarias en un bus destartalado con ruido inaguantable, con irrespeto y empujadera y con peligro de morir calcinados. Quieren, cuando envejezcan, poder jubilarse con dignidad y respeto.

Realmente no es mucho lo que plantean sus esperanzas, y aún cuando se quejan de los gobiernos y son rápidos para pedir ayuda, en el fondo creen y saben que tienen que resolver sus propios problemas. Si tan solo tuvieran las oportunidades de educación, salud, titulación, crédito, capacitación, transporte razonable, justicia y seguridad, salarios justos, puestos por mérito y jubilación digna.

Además, piden la oportunidad de que los oigan, y de participar.

Las instituciones de Gobierno que tenemos hoy simplemente no funcionan; es como una zona muerta para los excluidos. Necesitamos una nueva clase de política, una nueva forma de gobernar, una institucionalidad re-vigorizada por el consenso creativo de todos los ciudadanos, partidarios y no partidarios.

En esta ocasión ya no fallaremos por falta de dinero.

Existe la gran oportunidad de dar el salto, pero si no cambiamos corremos igualmente el gran riesgo de multiplicar geométricamente la frustración y que colapse la institucionalidad, para beneficio de nuestro loco por identificar.

Yo apuesto por abandonar el cinismo y dedicarnos a la participación, el consenso y el cambio positivo. ¿Y usted?

¡Feliz día a todas las madres! Gracias a la maternidad ustedes tienen un sentido de futuro ausente en la mayoría de los hombres, sentido de futuro que es vital para lograr la Concertación proyectada para el año 2030.

El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana

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El cinismo ¿o la participación?: Roberto Eisenmann, Jr.
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