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Panamá, domingo 22 de enero de 2006
 
 
TEMA DE PORTADA
HILLARY: ¿DE PRIMERA DAMA A PRESIDENTA?
 
Las cosas han cambiado para los demócratas estadounidenses. Luego de las elecciones para el Senado y la Cámara de Representantes, es claro el sentir popular que pide un cambio de dirección en la política del país. ¿Será esta la oportunidad que está buscando Hillary Rodham Clinton? ¿Contará con el apoyo suficiente de los votantes y de su partido en una elección presidencial? 
 
BETTY BRANNAN JAÉN 
mosaico@prensa.com 
 


En la corta trayectoria democrática de los países latinoamericanos que estuvieron bajo dictadura en los años 80, pocos son los aspectos en que pueda considerarse que nuestros sistemas políticos están más sofisticados que el de Estados Unidos, con sus 240 años de democracia ininterrumpida. Una excepción es que los latinoamericanos hemos avanzado mucho más hacia superar la discriminación de género en las cúpulas del poder.

Pese al tradicional machismo de las sociedades latinoamericanas, mujeres han llegado a la presidencia de Nicaragua, Panamá, Argentina (viudas todas, instaladas como símbolo del líder difunto) y Chile (Michelle Bachelet, elegida por mérito propio), mientras que en Estados Unidos todavía se discute si el país "está listo" para un ocupante de la Oficina Ovalada que no sea varón y blanco. No es solamente que Estados Unidos jamás haya tenido a una mujer o a un negro en la presidencia, sino que ni siquiera los ha tenido como candidato serio a la presidencia –es decir, encabezando la nómina de uno de los dos partidos principales de Estados Unidos, los republicanos y los demócratas–.

Luce muy probable que eso cambie en la campaña presidencial de 2008, cuando se prevé que Hillary Rodham Clinton se lanzará como candidata. Hasta hace poco se daba por hecho acá que si Hillary se echaba al ruedo, la nominación de los demócratas le estaba asegurada, porque los demás aspirantes demócratas no parecían tener mucho peso. Ahora, tras las elecciones de este mes en Estados Unidos (donde los demócratas barrieron con los republicanos), Barack Obama, senador de Illinois, y negro, ha surgido como posible adversario de Hillary para la nominación demócrata. Aunque Barack y Hillary no han divulgado públicamente sus planes para 2008, en Washington se percibe que esa campaña presidencial ya se inició (Tom Vilsack, gobernador de Iowa, se declaró como pre-candidato demócrata hace dos semanas) y que será una campaña fascinante.

Será un choque dramático de ideas e ideologías impregnado de prejuicios latentes, matizado por sombras dinásticas y encajonado por limitaciones estructurales. Será, en fin, una campaña histórica.

Un poquito de historia



Primero hay que aclarar que Hillary Rodham Clinton no será la primera mujer que se lanza como candidata a la presidencia en la historia de Estados Unidos. Según el libro Paving the Way for Madam President (Abriendo camino para la señora Presidenta), ese honor recae sobre Victoria Clafin Woodhull, que fue candidata en 1872, cuando las mujeres en Estados Unidos ni siquiera tenían derecho al voto.

Las norteamericanas obtuvieron el sufragio en 1920, pero no fue hasta 1964 que otra mujer –la senadora republicana Margaret Chase Smith– osó aspirar a la presidencia de su país. El fracaso de su candidatura fue repetido por una veintena de otras candidatas en los 40 años después (entre ellas, Shirley Chisholm en 1972 y Pat Schroeder en 1988). En 1984, el vicepresidente Walter Mondale –candidato presidencial demócrata– sacudió el estamento político estadounidense cuando escogió a Geraldine Ferraro (congresista de Nueva York) para acompañarlo en la nómina como candidata a la vicepresidencia. Mondale y Ferraro perdieron frente a Ronald Reagan y George Bush (padre) y luego se criticó bastante que la escogencia de Ferraro había sido un error.

No obstante, la idea de que una mujer podría ser presidenta de Estados Unidos ha ido tomando fuerza. Elizabeth Dole (senadora republicana) buscó la nominación de su partido en 2000, siguiéndole los pasos a su esposo, Robert Dole, quien había sido el candidato republicano en 1996. Carol Moseley-Braun (ex senadora) lo intentó del lado demócrata en 2004. Ambas fracasaron rotundamente.

Hillary será formidable

Pero si las candidaturas de Dole y Moseley-Braun fueron débiles, al menos sirvieron para abrirle paso a la candidatura de Hillary, que será muy distinta. Analistas políticos estadounidenses usan frases como "gorila de 800 libras" para describir el peso político de Hillary, quien obviamente será una candidata formidable. De llegar a la presidencia de Estados Unidos, Hillary no sería una mera figura simbólica como las viudas e hijas que hemos visto en Panamá, Nicaragua, India y Filipinas, pero tampoco sería una mujer que llegó solita, como Margaret Thatcher de Inglaterra, Golda Meir de Israel y Michelle Bachelet de Chile. Hillary definiría una categoría nueva con inquietantes rasgos dinásticos, particularmente en el contrapunto de dos presidentes Clinton intercalados con dos Bush.

Sin embargo, nadie disputa las fuerzas de Hillary como candidata:

* Es brillantemente inteligente y muy astuta en asuntos políticos.

* Ha demostrado ser tanto valiente como hábil en el arte de hacer campaña; sorprendió a muchos con su campaña victoriosa en 2000 para el Senado.

* Tiene ya montada su maquinaria política con los mejores estrategas y muchos millones de dólares en caja.

* Tiene como arma auxiliar a un esposo que es uno de los políticos más talentosos de la era moderna.

* Llegaría a esta campaña con una trayectoria que la distingue de los demás candidatos.



Por otro lado, Hillary tiene debilidades graves:

Primero, es mujer. De esto no se hablará en voz alta, pero el prejuicio latente está allí. Aunque esta última elección en Estados Unidos aumentó significativamente el numero de mujeres en el Senado y la Cámara de Representantes (que por primera vez será presidida por una mujer, Nancy Pelosi), solo 86 de los 535 legisladores son mujeres y pareciera haber "un techo de vidrio" que les impide llegar a la presidencia. Por más que a los estadounidenses les guste pensar que su país ofrece igualdad de oportunidades, los hechos no lo sustentan, al menos en el ámbito de la política. "¿Es Estados Unidos demasiado racista para Barack y demasiado sexista para Hillary?", preguntó un titular reciente en el diario Washington Post. El autor, Benjamin Wallace-Wells, planteó que el sexismo frenará a Hillary más que el racismo a Barack. En la misma edición, el Washington Post preguntó a un número de observadores si "Estados Unidos está listo" para elegir a una mujer como presidente. Gloria Steinem, activista feminista, observó que los hombres negros obtuvieron el voto 50 años antes que las mujeres en Estados Unidos, patrón que sugiere que un hombre negro llegará a la Oficina Ovalada mucho antes que una mujer.

Mosaico hizo la misma pregunta – ¿Es que Estados Unidos está listo para aceptar a una mujer en la presidencia? – a dos analistas políticos. Ambos respondieron "sí", pero condicionalmente. Samuel Popkin, de la Universidad de California en San Diego, advirtió que una candidata mujer tendrá más aceptación si es republicana y si defiende "valores tradicionales", es decir, si es "una Margaret Thatcher norteamericana". (Esa no es Hillary). Thomas Schaller, de la Universidad de Maryland en Baltimore, concordó en que será más fácil que los republicanos postulen a una mujer, pero opinó que para 2008, la posible candidatura de la republicana Condoleezza Rice (secretaria de Estado) ha quedado muy debilitada por la guerra en Irak. Lo esencial, observó Schaller, es que la candidata pueda presentarse ante los votantes como la mejor persona para el cargo, no solamente como la primera mujer.

Una segunda debilidad de Hillary es la otra cara de su cara mitad, o sea que ella –como toda mujer casada– carga con las debilidades de su esposo. Ya se ha visto en la política estadounidense que aunque las esposas políticas son muy bien portadas, no así los esposos. Al esposo de Geraldine Ferraro le encontraron negocios turbios; fue condenado por fraude. Al esposo de la congresista Eleanor Holmes Norton se le descubrió que no había pagado sus impuestos. Al esposo de Jeanine Pirro (candidata en Nueva York este año) lo mandaron a la cárcel por fraude en sus impuestos.

En el caso de Hillary, las debilidades de su esposo Bill no se inclinan hacia los negocios fraudulentos, sino hacia otro lado, bien conocido por todos. Hillary fue fiel a la causa cuando Bill tuvo su notorio desliz en la Casa Blanca (y todavía hay muchos que la critican por eso) pero si él comete alguna nueva imprudencia, la que pagará los platos rotos será Hillary. Además, hay quienes cuestionan cual sería el rol de Bill bajo una presidencia de Hillary. Es ridículo pensar que él asumiría el papel del "Primer Damo" –sirviendo té y redecorando las alcobas de la Casa Blanca– pero tampoco será bien recibido que él se entremeta en las funciones de la mandataria. Si a Hillary le criticaron mucho que ella intentara ser una especie de co-presidente cuando el mandatario elegido era Bill, ¿no será igual si Bill y Hillary cambian de lugar en la Casa Blanca?

Eso nos lleva a su mayor debilidad: que desde sus días como primera dama, Hillary es figura odiada entre los derechistas estadounidenses. Las encuestas muestran sostenidamente que 40% de la ciudadanía jamás votará por ella y en la internet abundan las páginas web dedicadas al I hate Hillary (odio a Hillary), completas con gorras, calcomanías y camisetas. Circulan chistes crudos sobre "Hitlary" y la acusan de oportunista, ambiciosa, corrupta, izquierdista y mucho más. También la critican por fría y poco amable; parece mentira, pero en la política estadounidense se dice que un factor importante es que el candidato (o la candidata) sea alguien con quien el ciudadano común quisiera tomarse una cerveza. Nadie le ve esa clase de carisma a Hillary.

Por todo lo anterior, la derecha estadounidense está delirante de felicidad ante el prospecto de que los demócratas escojan a Hillary para 2008. El evangélico Jerry Falwell dijo en septiembre que "ni siquiera Lucifer" como candidato haría más que Hillary por movilizar a la derecha religiosa. Pero Jerry Hagstrom, editor de la revista National Journal, comentó a Mosaico que es un error grave "subestimar" a Hillary. Hillary puede ganar, sostiene Hagstrom, porque ha mostrado ser una persona que trabaja duro, que sabe ganarse a la gente, y que no es tan liberal como se le acusa.

Entonces, ¿por qué Hillary es tan polarizante? "Porque defiende posiciones –sobre aborto, homosexualidad y control de armas, por ejemplo– que la derecha detesta", responde Hagstrom. El analista Popkin agrega que "algunos la resienten porque sienten que ella solo ha llegado donde está por su esposo", un reflejo más de esa sombra dinástica que empaña la candidatura de Hillary. Quizá por eso mismo, "la gente quiere ver caras nuevas y eso es parte del fenómeno de Barack", plantea Schaller.

Al grano: ¿es que Hillary puede ganar?

En la política todo es posible, pero las debilidades de Hillary hacen que muchos demócratas teman que nominarla para la presidencia en 2008 significará derrota segura. Se percibe que ella tiene más que suficiente apoyo "liberal" para ganar la nominación, pero que jamás tendrá suficiente apoyo "conservador" para ganar la elección. Ella ha tratado de posicionarse más al centro para ganar apoyo de la derecha, pero ese es un cuchillo de doble filo; ahora que la guerra en Irak es el arma más potente de los demócratas contra los republicanos, a Hillary le cuesta explicar por qué ella votó en el Senado para autorizar la guerra. (Barack no tiene ese problema porque él no había llegado al Senado todavía). Más allá de ideología, género o raza, también está el obstáculo estructural de que ningún senador ha ganado la presidencia desde que John F. Kennedy lo hizo en 1960.

También habrá que ver quiénes son sus adversarios. Por ahora, el senador John Mc Cain (republicano de Arizona) es el más prominente entre los pre-candidatos republicanos, y una encuesta Zogby del año pasado mostró que Mc Cain le ganaría a Hillary por margen arrollador, 54% a 35%. Otra encuesta de WNBC/Marist, en febrero de este año, señala igualmente que Mc Cain derrotaría fácilmente a Hillary, pero que ella sería "competitiva" contra Condoleezza Rice o Rudy Guilani (ex alcalde de Nueva York).

En cuanto a sus adversarios demócratas para la nominación, Barack luce muy fuerte. Los otros incluyen a John Edwards (candidato a la vicepresidencia en 2004), Bill Richardson (latino, gobernador de Nuevo México), y Al Gore (vicepresidente bajo Bill Clinton). Hillary tendrá que encararlos en las primarias y convencer a sus co-partidarios de que ella puede derrotar a quien le pongan por delante. Si lo logra, 2008 podría ser el año en que ella regresa a la Casa Blanca, y no como primera dama.



Hillary

Clinton

Nació el 26 de octubre de 1947. Su nombre de soltera es Hillary Diane Rodham.

Es senadora del estado de Nueva York desde el 3 de enero de 2001. Está casada con el ex presidente Bill Clinton y fue la primera dama de Estados Unidos durante dos períodos presidenciales, desde 1993 hasta 2001. Antes se dedicó a la abogacía y fue la primera dama de Arkansas.

Ha sido una figura controversial involucrada en debates sobre cambios culturales. Como Primera Dama no adoptó el típico rol, prefiriendo expresar sus puntos de vista y permanecer involucrada en la política nacional.

Fue la primera esposa de un presidente norteamericano en lanzarse a un puesto público y la primera mujer elegida senadora en Nueva York.

Ganó sin esfuerzos su reelección al Senado a principios de este mes y aunque no se ha anunciado como candidata es una de las figuras favoritas para las elecciones presidenciales de 2008.

Es una de las solo cinco mujeres que han aparecido en repetidas ocasiones en la lista de las personas más influyentes de la revista Time. Actualmente ocupa la posición 18 en la lista de las mujeres más poderosas del mundo de la revista Forbes.

Condi vs. Hillary

Si quieren neutralizar a Hillary Clinton, los republicanos deberán lanzar como su candidata a Condoleezza Rice, según Dick Morris y su esposa Eileen McGaan en su libro Condi vs. Hillary.

La publicación, que puede encontrarse en las principales librerías de Estados Unidos, establece claras razones por las cuales Rice podría ser la más fiera adversaria de Clinton si llega a lanzarse como candidata a la presidencia.

“Si Clinton es elegida, reinventaría lo que hemos llamado la política secreta para destruir a aquellos que se atraviesan en su camino”, dicen los autores. “Ella tiene un sentido de autorización que la hace vulnerable a tentaciones de mala conducta financiera”.

Además, según los autores, Clinton no solo no ha sido probada en momentos de crisis, sino que la ex Primera Dama es de lágrimas fáciles en tiempos de adversidad.

Por el contrario, aseguran que Condoleezza Rice, actual secretaria de Estado de Estados Unidos “nunca ha tenido la necesidad de exagerar sus credenciales” e incluso es una mejor cristiana que Clinton.

“Hillary se ha visto involucrada en escándalo tras escándalo desde que entró a la vida pública”, establecen, “mientras que ‘en contraste, el pasado de Rice aparece sin tachas”.

Una de las grandes ventajas que el libro le da a Rice es que “su éxito no está ligado al vínculo de un hombre poderoso”. En otras palabras, Rice tiene más oportunidades por ser soltera.

Sin embargo, la obra reconoce que Rice y el presidente Bush se encuentran en una “jornada compartida” y que uno de sus protectores políticos fue el primer presidente Bush.

Dick Morris fue un gurú político del ex presidente Clinton hasta que se vio involucrado en un escándalo sexual.

Este es el segundo libro que escribe en contra de Hillary Clinton, siendo el primero Rewriting History, una respuesta a la autobiografía de la ex primera dama, Living History.

Para Maureen Dowd, corresponsal de la Casa Blanca para el New York Times, una contienda entre Hillary Clinton y Condoleezza Rice no es más que una broma. “La guerra de Irak y el terrorismo refuerzan al macho en las posiciones de poder. Si una mujer aspira a ellas, debe ser aún más macho que ellos. Por eso Hillary apoyó la invasión de Irak y se colocó en el Comité de Defensa. Pero eso no basta”.


 

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