| ARQUITECTURA. LA HISTORIA DE UN SÍMBOLO.
La babel del azar
En lo más alto del edificio había un cintillo donde aparecían los números ganadores. Esto se eliminó.Las persianas se ubicaron de tal forma que el sol no pegara fuerte y los aires no trabajarán de más.
| LA PRENSA/Jorge Fernández |
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Rocío Grimaldo
rgrimaldo@prensa.com
Ahora pequeño entre mayuyones, el edificio de la Lotería fue construido para ser prominente. El 11 de octubre de 2007 cumplirá 30 años. Muchas personas han construido su vida alrededor y dentro esta estructura.
Para uno de sus "padres", el arquitecto Luis Carlos Barrow, el edificio que ideó junto con el arquitecto José Nieves Burgos y el ingeniero estructural Diego Pardo, es motivo de orgullo a pesar de los cambios que ha sufrido a través de los años.
En ese entonces Burgos y Barrow ganaron una competencia de ideas, no de costos. El pedido consistió en que el nuevo edificio de la Lotería fuera muy "representativo, simbólico", por tanto que tuviera "cierta altura".
La Lotería es un edificio en estilo racionalista, movimiento arquitectónico en que Burgos y Barrow se formaron. "Todo se racionaliza para un uso específico. No se cree mucho en la decoración. Todo tiene función", explica Barrow.
Con ese marco de referencia dispusieron que, por ejemplo, las persianas estuvieran ubicadas de tal forma que los funcionarios que trabajan sentados por ocho horas puedan ver la bahía siempre, y a la vez impedir que la luz solar pegara fuerte dentro del edificio. Así se evitaba que el aire acondicionado trabajara más.
El edificio principal se ubicó lejos de los Archivos Nacionales, que está al otro lado de la Avenida Perú, de tal forma que no compitieran visualmente.
En lo más alto del edificio había un cintillo donde aparecían los números ganadores para que todo el mundo los pudiera ver, pero al cabo de unos años lo quitaron.
Otro elemento al que se le modificó su uso fueron las entradas en las avenidas Cuba y Perú.
Personajes de un edificio emblemático
ATENCIÓN - Lina Coparropa, presidenta del Sindicato de Billeteros, está en el oficio desde los 12 años. Seguirá "mientras tenga vida y fortaleza para atender a mis clientes, que es lo que me fascina".
LEYENDA - Nicanor Salamanca, 87 años, maratonista y mensajero. Ayudó en la construcción del edificio y conoció a su esposa allí. Siempre compra el 0643 y el 09 por las tumbas de sus padres.
UNIDOS - Analida Casas, funcionaria con 35 años de servicio. "Somos una familia...la trilogía billeteros, el público y funcionarios. Estamos muy compenetrados". Cuando algo le ocurre a alguien, todos en el edificio lo ayudan.
AMBIENTE - Elisa Ortiz de Vargas, con 31 años de servicio, recuerda el día que se inauguró el piso 22. "¡Qué belleza! De noche, ¡qué cosa más linda, veías toda la ciudad!". Para ella, lo mejor de trabajar en el edificio es la tranquilidad y la comunicación entre compañeros.
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