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panorama@prensa.com No produce dolor, pero en la piel van apareciendo una, dos, tres, cuatro, muchas manchas blancas, rojizas y oscuras que se hacen más evidentes a la exposición del sol. Este es un caso típico de pitiriasis versicolor, una enfermedad dermatológica conocida como "paño blanco" y que tienen entre el 10% y el 15% de los panameños. Pese a estar descrita por la ciencia desde el siglo XIX, es hasta ahora que los estudios de una panameña revelan cuál es el principal agente patógeno que produce tal enfermedad en el país. "Es la Malassezia furfur [M. furfur]", afirma Markela María Ochoa de Quinzada, microbióloga y hoy doctora en biotecnología tras cuatro años de trabajo investigativo. La Malassezia es una levadura, un tipo de hongo, del cual se han identificado siete especies en todo el mundo: M. furfur, M. globosa, M. sympodialis, M. slooffiae, M. obtusa, M. restricta y M. pachydermatis. "Sin embargo, aquí no se había hecho un estudio sobre cuál de todas estas especies era la más predominante en la piel de los panameños", agrega. Buscando en la biblioteca de la Universidad de Granada, en España, encontró por ejemplo que la M. sympodialis es el principal agente causante de la pitiriasis en Canadá y Argentina, y que la M. globosa lo es en España, México y Japón. Nunca vio a la especie M. furfur encabezando las listas hasta que regresó al país y analizó muestras de piel de 300 personas, la mitad de ellas con pitiriasis. Para sorpresa suya, "esta especie de levadura estaba presente en el 42% del grupo con lesiones y en el 38% del grupo con piel sana". Su trabajo, la primera defensa doctoral en 71 años de vida de la Universidad de Panamá, se constituye entonces en un avance para la ciencia. La primera razón es que su estudio aporta información para continuar con otras investigaciones que permitan mejorar el tratamiento de la pitiriasis. La segunda, porque permitirá hacer comparaciones sobre el comportamiento de este microorganismo según el clima de cada país. También es un paso para próximas investigaciones porque "otros estudios han comprobado que esta levadura está asociada al desarrollo de la dermatitis atópica y seborreica, la otitis y el acné vulgaris". Prefieren las grasas Por medir una micra, una milésima parte de un milímetro, la M. furfur pasa por desapercibida a los ojos, pero habita en la capa superficial de la piel de todas las personas. Juan Erasmo González, médico dermatólogo, explica que aunque no está claro por qué la levadura se desarrolla en unas personas y no en otras, sí se sabe que está asociada a algunos factores. El calor y la humedad, propios de este clima tropical, son dos de ellos. Permanecer con ropa húmeda crea un cultivo para la pitiriasis, dice. González comenta que la levadura se alimenta de la capa córnea de la piel -la capa de células muertas- y que al actuar como agente patógeno impide el desarrollo normal de los pigmentos de la piel. "Entonces aparecen manchas de diversos colores -por eso la enfermedad se llama versicolor- que pueden ser blanco, rojo o pardo". El médico señala que éstas tienen una forma ovalada y que confluyen en áreas extensas de la piel, principalmente en el pecho, la espalda, el cuello y la cara. "Aunque es asintomática a veces produce picazón. Cuando se extiende la piel, se puede ver una escamación fina", dice. El médico y la microbióloga coinciden en que la M. furfur es una amante de la grasa y que por eso prefiere las zonas del cuerpo mencionadas: allí hay una mayor concentración de glándulas sebáceas. Un método paciente Como en todos los trabajos científicos, el tiempo y la dedicación son fundamentales. La investigación de Markela Ochoa no fue la excepción: "Creo que los estudios sobre Malassezia han demorado en todo el mundo porque estas levaduras son muy fastidiosas". Ella se refiere a las condiciones en que hay que mantenerlas para su estudio: un cultivo rico en ácidos grasos, una temperatura de 32 grados centígrados y "sembrarlas" -después de haberlas extraído de la piel- antes de 48 horas. Para su investigación, Quinzada tuvo primero que prepararse durante el año 2002 en la Universidad de Granada, participando del convenio de doctorado conjunto entre esta institución y la Universidad de Panamá. Cuando regresó al país tuvo que encontrar 300 panameños voluntarios para hacer el muestreo: "La mitad con pitiriasis diagnosticada y la otra mitad con piel normal". Desde enero de 2003 a noviembre de 2004 realizó exámenes directos: "Se usa una cinta adhesiva para obtener una muestra de piel. Ésta se pone en una lámina portaobjeto para observar a través del microscopio las estructuras del microorganismo". Por medio de un raspado de piel, obtenía escamas para cultivar la levadura en un medio (plato) conocido como agar Dixon: "Las colonias de Malassezia crecían en dos semanas. Luego las escogía para hacerles pruebas bioquímicas". Quinzada aclara que en estas colonias estaban presentes diversas especies de la levadura, pero que fue la M. furfur la predominante en los análisis. Este estudio resulta interesante porque permitirá realizar otras investigaciones para controlar el desarrollo del microorganismo y mejorar el tratamiento de la enfermedad. Ella intuye que el Cremophor El, el aceite que se usa en el cultivo de Dixon, pero que ella sustituyó por aceite de castor, "tiene un componente que inhibe la acción de la levadura".
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