| PROGRAMACIÓN TELEVISIVA.
La guerra por el ‘rating’
Tracy Austin de Pasco
Mi recién estrenada labor de madre, me ha llevado a considerar detenidamente y a analizar lo que debo ofrecer a nuestro hijo para protegerlo y brindarle una formación con valores que le permita ser un hombre de bien. Nuestra responsabilidad es contribuir con buenos ejemplos para su crecimiento.
Sin embargo, contamos con la triste realidad de vivir en una sociedad que sufre de una severa crisis de valores, en donde las situaciones de violencia, desintegración familiar, abusos sexuales y drogadicción abundan y proliferan; y, lo peor, es que los medios de comunicación no ayudan, al contrario, lo promueven y premian este tipo de acciones, como si fuera algo digno de admirar.
Con solo ver un noticiero, me espanto de la cantidad de crímenes, robos y accidentes de todo tipo que se presentan. Estamos plagados de antivalores e insensibilidad. ¿Es allá a donde nos dirigimos?
La televisión es un medio de acceso para cualquier miembro de la sociedad, el cual nos conecta con el mundo, aunque, claro está, que hay de todo para elegir y para gustos diversos, pero hay que analizar el material que se nos presenta. En nuestros canales locales, podemos apreciar cómo se promociona a una novela colombiana que carece de todo tipo de valores, su nombre: Sin tetas no hay paraíso. El tema consiste en degradar a la mujer, con temas extremadamente negativos para la juventud. Mi familia, mis amistades y mi persona quedamos horrorizados y preocupados por el mensaje. Y pensar que en meses pasados, todos vimos en los medios televisivos y escritos cómo se le daba un estatus "cuasi celebridad" a un conocido y condenado narcotraficante cuyo nombre me voy a reservar para no abonar más a la publicidad gratuita, y a esa malsana adoración que le otorgaron los medios.
¿Qué mensaje le estamos mandando a nuestra juventud? ¿Para qué estudiar y para qué esforzarse trabajando honradamente para tener éxito, si puedes llegar a ser un gángster y tener dinero fácil? Entonces, esta novela a la cual me refiero deja ver a los gángsters que pueden tener acceso a todo, y a las muchachas por rendirle culto al dios dinero, que deben vender su cuerpo y modificarlo como si fuera un automóvil.
¿Se ha perdido la creatividad? ¿Hasta dónde son capaces los medios de llegar por alcanzar el rating más alto? ¿Acaso no tienen hijos, esposas o madres? Existen tantos programas con éxito a nivel internacional que pueden comprar... ¿qué les ha sucedido? Sólo esperamos llamar a la conciencia de los dueños de medios y que quede claro que de los padres es la responsabilidad de lo que vean nuestros hijos, ya que esta programación es transmitida en horarios accesibles.
Por otro lado, aplaudo a otros canales de televisión que se han buscado la tarea de presentar otro tipo de programaciones, donde el esfuerzo y el trabajo tesonero son necesarios para lograr un reconocimiento. Por ejemplo, ¿quien iba a pensar que a través del baile se podía alcanzar un sueño loable?
Involucrar emociones, conmover con la esperanza a un mundo mejor que tenga sentimientos por el prójimo desinteresadamente, es algo digno de apoyar. A ellos, mi agradecimiento por aportar positivismo y calidad a mi entretenimiento. Ojalá se le sumen otros medios para construir un Panamá mejor y más humano.
La autora es ciudadana panameña
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