Los diputados de gobierno han decidido que la discusión del presupuesto público sea privada. ¿Con qué derecho? Así, mientras más de 400 ciudades de todos los continentes utilizan el mecanismo llamado "presupuesto participativo" para que la ciudadanía intervenga de manera directa en fijar cuáles deben ser las prioridades presupuestarias del Estado, aquí insistimos en lo contrario: en el secretismo, en que ese asunto sea conocido apenas por unos pocos y se hable a puerta cerrada.
Se trata de un retroceso inaceptable para el presupuesto de 2007, con argumentos superficiales por parte de los diputados. Nuestra joven democracia se irá consolidando en la medida en que se entienda que la participación es fundamental para restablecer la relación entre los ciudadanos y lo público, y los funcionarios electos estén comprometidos con el principio de rendición de cuentas.
El mundo está evolucionando, pero nuestros legisladores no quieren darse cuenta. El presupuesto es la principal herramienta de la acción pública y los ciudadanos tienen algo que decir al respecto. |