Desviar la atención para no discutir lo importante es algo que nuestros políticos hacen con maestría. El debate central sobre las donaciones a las campañas políticas que se reglamenta en las reformas electorales no debe ser sobre el tope de las campañas sino sobre la transparencia de las donaciones.
La única manera de avanzar en el proceso democrático -y de justificar el millonario subsidio electoral que sale de nuestros impuestos hacia las arcas de los partidos- es estableciendo la publicidad de las donaciones privadas.
En las campañas electorales se inicia el círculo de la corrupción, comprometiendo a los candidatos que triunfan a devolver favores. Por ello, los panameños, como en todas las democracias maduras, tenemos el derecho de saber quién financia a nuestros políticos y el deber de velar que no se filtre dinero indebido en las elecciones.
Todo lo demás será palabrería y cortinas de humo. Si deciden empeñarse en la opacidad y el secretismo, limitemos el subsidio electoral sólo a los partidos o candidatos dispuestos a comprometerse con la transparencia. |